Ellas también luchan

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

La lucha por la Independencia de México no sólo convocó a cientos de hombres que lucharon, sino también a mujeres, sin embargo, su indispensable participación ha sido reducida en breves menciones en libros y en otros casos dejadas en el olvido.

Es por esto que la historiadora Celia del Palacio decidió tomar estas historias de mujeres valientes, creando así “Adictas a la Insurgencia”, un libro que relata las hazañas más importantes de las mujeres a lo largo de la historia.

“Este libro habla de las mujeres que lucharon por la insurgencia, algunas de ellas no se conocen, ni se sabe de lo que hicieron, sin embargo, es importante recordar que hubo muchísimas mujeres que participaron”, señala la historiadora.

Celia del Palacio admite que es gracias al cine mexicano que se tiene más cercanía con las mujeres que pudieron haber estado en las batallas de la Revolución, sin embargo, de la Independencia no se sabe absolutamente nada.

Resarcir la omisión

Por eso es que se hizo más factible la creación de “Adictas a la Insurgencia”, a manera de resarcir el hecho de que la historia no  menciona a estas grandes mujeres.

Su libro contiene pequeñas historias mezcladas con la ficción y los hechos históricos sobre varias de esas mujeres.

La división

El libro está dividido en dos. En la primera parte están las mujeres de la élite, que eran las mujeres con más privilegios de la Nueva España y no importándoles eso, decidieron poner en riesgo todos sus bienes, honor y familia por defender a la causa insurgente.

Mariana Rodríguez del Toro era una mujer muy rica, cuando Hidalgo fue apresado, ella tuvo la idea de secuestrar al virrey para intercambiarlo por Hidalgo, sin embargo, uno de sus colegas hombre se confesó y el cura los denunció.

Ella estuvo presa 10 años en las cárceles de la inquisición, sin embargo, su valentía siempre se mantuvo intacta pues nunca confesó quienes eran sus cómplices, ni mucho menos.

“Otra de estas mujeres adictas a la insurgencia fue Leona Vicario y claro doña Josefa Ortiz de Domínguez que es la más famosa de ellas, pero que en realidad conocemos bastante poco de todo lo que hizo, pues es una mujer mucho más valiente de lo que se nos ha presentado”, detalla Celia del Palacio.

Los papeles

También hubo otras mujeres, que narra la segunda parte del libro, que tuvieron un papel muy importante como esposas, concubinas, madres y que sufrieron los ataques del gobierno realista, simplemente por ser algo de los insurgentes.

Rafaela López Aguado de Rayón que es la madre de todos los hermanos Rayón, ella incitó a todos sus hijos para que fueran a pelear; muchas de estas mujeres entregaron a sus hijos a la causa insurgente y ellas mismas, cuando pudieron, estuvieron luchando también.

Dentro de todas estas historias existe la de una francesa a la cual no se le conoce su primer nombre, ella vino acompañando a Javier Mina cuando quería tratar de recuperar el movimiento de insurgencia.

Ella acompañó todo el movimiento de Mina, cuando él fue apresado, ella fue llevada a Veracruz a un hospital realista para cuidar a los enfermos, estaba como prisionera, sin embargo, logró escapar y se fue a buscar a Guadalupe Victoria.

Al conocer la historia de esta mujer, la historiadora Celia del Palacio admite quedar totalmente impresionada pues a pesar de no ser su causa, ni su país, lo defendió como si fuera suyo.

“Mujeres de armas tomar, así les llamé yo, que fueron muchísimas que tomaron las armas, como Antonia Nava ‘La Generala’, Cecilia Villarreal ‘La heroína de Soto la Marina’, las mujeres de Miahuatlán, las seductoras, conspiradoras, hubo demasiadas mujeres que son dignas de recordar y contar sus anécdotas”, asegura la historiadora.