Historia de 2 familias: Mier y Pesado

Laura Arely
El Mundo de Orizaba

La historia de los Mier se remontahasta el siglo XI, a Catabria, España, y se extiende por varías líneas de hidalgos a algunos países del continente americano.
En el caso de México, coinciden con los Pesado y los De la Llave, al haberse establecido en el territorio de la Nueva España durante el siglo XVIII.

Mier y Pesado, dos familias hispanoamericanas

El origen de la familia Mier se remonta al siglo XI, a la comunidad de Cantabria, España, desde donde su linaje se extiende a diversos territorios del continente americano. En el siglo XVIII, la familia Mier se estableció en nuestro país, al igual que las familias Pesado y de la Llave, ambas de origen gallego, quienes vivían en Puebla y Orizaba respectivamente.
De este origen surgió el encuentro de la unión entre Doña Isabel Pesado de la Llave y Don Antonio de Mier y Celis.
Doña Isabel, nació en Orizaba el 31 de enero de 1832, hija de María de la Luz de la Llave y Segura y José Joaquín Pesado. Dedicó su vida a la filantropía y la escritura. Su pensamiento reflejaba una avanzada óptica de género que plasmaba las condiciones sociales de México y el mundo. Escribió poesía y artículos en español e inglés, destacando su obra Apuntes de Viaje de México a Europa, publicada en París en 1910. Por su gran trayectoria, es considerada una mujer sensible, inteligente y conocedora de la ley.
Don Antonio nació en la Ciudad de México, el 3 de octubre de 1834. Participó en la fusión entre el Banco Nacional Mexicano y el Banco Mercantil Mexicano, dando origen al banco Nacional de México, para el cual aportó un importante capital y fue el presidente del primer consejo de administración. Ocupó cargos hacendarios y diplomáticos como ministro plenipotenciario. Representó a México en la Convención Monetaria de Bruselas de 1862 y en la Conferencia de la Paz de la Haya en 1899, en las que se discutió el futuro del sistema monetario, financiero y político mundial. Fue hijo de Mariana de Celis y Dosal y de Gregorio de Mier y Terán, uno de los principales impulsores del comercio entre México y Europa.

La visión de Doña Isabel Pesado

Doña Isabel Pesado de la Llave y Don Antonio de Mier y Celis contrajeron nupcias en 1868.
Compartían un alto compromiso filantrópico y atendían diversas problemáticas sociales de México. En 1871, el Papa Pio IX otorgó a Don Antonio el título de pontificio de Duque de Mier por su destacada contribución a las obras de remozamiento de la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.
La gran obra social de Doña Isabel- plasmada en su testamento redactado el 6 de marzo de 1907- surge de sus más profundos dolores: La muerte de su hijo Gregorio Antonio Mier y Pesado, a horas de dar a luz, en 1869, y la muerte de su marido en 1899.
Tras el fallecimiento de Doña Isabel (París, 1913) se dio lectura a su testamento. Instituyó como albaceas a su hermana Esther Pesado de Villarrutia y a su media hermana Trinidad Pesado Segura, en primer y segundo lugar respectivamente.
La situación política y social de México y el mundo impidieron la ejecución expedita del testamento; siendo hasta el 2 de julio de 1917 cuando Doña Trinidad junto a Luis Elguero, cumple la voluntad de Doña Isabel, constituyendo la Fundación Mier y Pesado.
Dedicada a la memoria de Gregorio Antonio, única persona que llevó el apellido Mier y Pesado, esta gran obra social cumple con dos tareas importantes: el acceso de la niñez y la juventud a una educación de excelencia; y brindar una atención cálida para las personas adultas mayores.

“Gimo al pensar que está lejos la patria que el alma adora”

Doña Isabel Pesado merece un reconocimiento especial como poeta, viajera, romántica y gran filántropa. Inspirada por el espíritu de las tertulias literarias que organizaba su padre, José Joaquín Pesado, y la vasta biblioteca familiar, escribió sus primeros sonetos con un estilo formal, llenos de acordes románticos de la mejor ley, bajo los auspicios de los escritores Manuel Carpio y José Bernado Couto, entre otros.
Sus poesías publicadas en periódicos y obras privadas, le supusieron una legitimidad cultural y un gran reconocimiento en los círculos ilustrados dentro y fuera de México; tal como pronosticaron los reconocidos intelectuales Alfonso Retes, Justo Sierra y Carlos Germán Amézaga.
Con el tiempo Doña Isabel destacó entre las más selectas voces de la lírica femenina mexicana del siglo XIX. La pluma de la Duquesa de Mier transformó su dolor en poesía y desarrollo social.

Castillo Mier y Pesado, Orizaba

“Se construirá igualmente un hospicio para ancianos de ambos sexos, en la ciudad de Orizaba, estado de Veracruz, y llevará por nombre de Mier y Pesado bajo la protección del Santo Cristo del Calvario, el sitio para edificarlo y el número de asilados lo fijara mi albacea….”
-Testamento de Doña Isabel Pesado-

Primera etapa 1944-2017, Casa hogar en el Castillo de Orizaba

La construcción a cargo del arquitecto Juan Segura, inició en 1936 y requirió ocho años para su edificación, inagurándose en 1944. El prestigiado urbanista diseñó un modelo de pabellón y lo reprodujo armónicamente cuatro veces a los lados de una nave central para formar una figura que, vista desde lo alto, a algunos les recuerda la de un avión, y a otros, la de una cruz de Caravaca.
El 2 de julio de 1917, doña Trinidad Pesado, hermana y albacea de Doña Isabel crea la Asociación Civil Mier y Pesado que se encargaría de crear y construir la edificación del Castillo de Orizaba. En junio 1944 se inauguró como Asilo de mujeres, fue en ese entonces la Orden de Religiosas las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe que llegó a albergar a casi 90 ancianas.
En 2013, la edificación fue catalogada como patrimonio cultural del estado de Veracruz.
Conocido como el Castillo de Orizaba, fue propiedad de la Fundación y hogar de la Residencia Mier y Pesado hasta 2017, año que se vendió al Ayuntamiento de esta ciudad para convertirse en el Poliforum Mier y Pesado.
El Poliforum es hoy en día una de las construcciones más emblemáticas de Orizaba.

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TIEMPO Y ETERNIDAD
Isabel Pesado, Duquesa de Mier

¡Recordar es vivir! Me digo a solas;
y dejo al pensamiento
libre bogar en encrespadas olas,
o ligero cual viento
salvar tranquilos lagos, altos montes
y en las llanuras vastos horizontes.

Soñar es ver en impalpables giros
lo que anhela la mente,
lo que el ánima expresa en los suspiros
y lo que el pecho siente
al contemplar los astros a millares
y escuchar de las aves los cantares.

Y ¿qué es reír? La risa es para el niño
espejo que retrata
en su semblante, maternal cariño;
es el lazo que ata
al carro celestial de los querubes,
su alma inocente en vaporosas nubes.

¿Qué es la ilusión?
Mentida sombra vana
que se forja el deseo;
nace en la noche, muere en la mañana
y en fugaz devaneo
al triste corazón, deja memoria;
de sus fingidas y pasadas glorias.

A veces miro la corriente pura
del caluroso río,
que en mis primeros días de ventura
prestara al pecho mío
en tierna juventud, la paz querida
que aspiramos gozar en esta vida.

Y ¿qué llega después? Después dolores,
angustias, desengaños,
que el implacable tiempo en sus rigores,
de lagrimas los años
aumenta del mortal, que en este mundo
todo lo mira con pesar profundo.

Y ¿qué es morir? Morir es ver perdido
el encanto en la tierra,
vislumbrar entre lúgubre gemido
¡el más allá.. que aterra!
y con los ojos fijos en el cielo
¡prontos estar, para emprender el vuelo!