Julio, el amigo y compañero

De la redacción

Julio Valdivia Rodríguez era de los reporteros conocidos como “empíricos”. Con estudios básicos y con la sensibilidad y compromiso que requiere este oficio, el también padre de familia logró forjar una trayectoria de casi 20 años dentro de los medios de comunicación. Las ganas de aprender y superarse de Julio Valdivia lo llevó a desempeñar varios oficios, desde realizar labores del campo y carpintería, hasta el oficio de periodista que empezó a ejercer hace 20 años. Quienes lo conocieron, lo recuerdan como una persona alegre y persuasiva en busca de la noticia, desde problemas sociales hasta la nota amable, esa que difundía para ayudar a quienes no tenían voz en la sierra, hasta donde se transportaba en su motocicleta durante más de dos horas de camino para convertirse en la voz de los lectores. Dispuesto a cooperar durante largas jornadas de trabajo, “Valdivia”, como todos lo conocían, siempre respondía con una sonrisa y utilizaba su singular frase que lo caracterizaba: “Vamos que esto urge”. Sus comienzos En la década de los años 90 Julio se desempeñó como policía bancario y fue en la siguiente década cuando comenzó a involucrarse en el periodismo a través de medios que circulaban principalmente en la zona cañera de Tezonapa. Posteriormente colaboró alrededor de tres años en el medio de comunicación
Diario a Tiempo, también con influencia en esa región. Por un tiempo Julio se alejó de los medios y se empleó en diversos oficios en busca del sustento de su familia, hasta que en el 2012 fue llamado por el entonces reportero del periódico El Sol de Córdoba en la región de Tezonapa, quien le dio una cámara fotográfica y sus consejos para redactar una nota. En el año 2013 Julio Valdivia obtuvo la oportunidad de laborar para un periódico de Córdoba y a partir del año 2014 ingresó a las filas de Diario El Mundo, como corresponsal de la zona cañera de Tezonapa y Cosolapa (Oaxaca). Julio deja a cuatro menores de edad en la orfandad, el más pequeño de cuatro años de edad. Por ellos cada día salía a trabajar como reportero, pero también era comerciante junto con su esposa, con quien vendía alimentos. Nunca dejó de trabajar por su familia, de día y de noche, Julio estaba al tanto de lo que ocurría en su zona. La triste primicia Un reportero con más de dos décadas de labor profesional, nunca imaginó que tendría la primicia de la muerte de uno de sus colegas. Antes de publicarlo, la ética y su corazón lo hizo avisar a la empresa y compañeros de la víctima. El profesionista que cubre una de las zonas más peligrosas para el periodismo de la región, iba pasando por las vías cuando a lo lejos vio la motocicleta de Julio sobre la vía, por lo que de inmediato se acercó y lo encontró muerto, con su cabeza a unos metros del resto del cuerpo. Su consternación es compartida con todos los que conocieron y coincidieron con Julio en la aventura diaria del periodismo, del que se ejerce entre los fuegos cruzados de la delincuencia, pero también de aquel que tiene la oportunidad de ayudar a la gente. En más de una ocasión Julio Valdivia hizo posible que a través de sus publicaciones mucha gente fuera apoyada, enfermas o víctimas de injusticias sociales. El padre, esposo, tío, amigo y reportero dejó de existir ayer tras el atentado en su contra, sin embargo, sus imágenes y letras quedarán inmortalizadas en las historias que contó todos los días en las páginas de este diario. Descansa en paz Julio Valdivia.