La natividad de María

Hoy ocho de septiembre estamos celebrando el nacimiento de la Virgen María. María, la madre de Dios, madre de Cristo y madre nuestra. De ella podríamos decir que lo sabemos todo o no sabemos casi nada: en el Antiguo Testamento, sobre todo en los libros proféticos, encontramos que se hace alusión a ella como una ’joven virgen” en relación a la venida del Mesías, y en los relatos bíblicos del Nuevo Testamento, san Marcos la nombra una única vez; san Juan se refiere a ella sin citar su nombre y sólo hay una mención de María en el libro de los Hechos de los Apóstoles, sin embargo en los Evangelios de Mateo y de Lucas es destacadísima su presencia; sobre todo Lucas hace una magnífica descripción de su carácter y nos habla de su gran presencia de ánimo. María es aceptada y venerada en las Iglesias: católica, ortodoxa, copta, en la Comunión Anglicana y en otras congregaciones cristianas.

Reconocida por todos
Figura central de la teología y la doctrina cristianas, es reconocida también en el Islam, por lo que nos sorprende que se le nombre tan pocas veces en las sagradas escrituras fuera de dichos relatos.
Los Evangelios no nos dan datos acerca de su nacimiento, sin embargo la historia a su alrededor la conocemos a partir de los relatos del Protoevangelio de Santiago – que no está incluido en la Biblia- y por el que sabemos que María era hija de un acaudalado y piadoso hombre de nombre Joaquín y de su esposa Ana, descendientes ambos de David, que siendo ya mayores no habían logrado tener familia y aunque Joaquín daba generosos donativos a los pobres y a la sinagoga, el sacrificio de un animal que pretendía hacer en el Templo, fue desechado por el sumo sacerdote, pues la falta de hijos la interpretaba como rechazo divino; atribulado por ello, Joaquín se fue a orar a un lugar solitario donde ayunó cuarenta días y estando él ahí y Ana en su casa, simultáneamente se les apareció un ángel que les anunció el nacimiento de un hijo, al que prometieron dedicar al servicio del Señor; les nació una niña, a la que le pusieron por nombre María y desde el primer momento la consagraron a Dios. Esta narración también aparece en el tercer capítulo del Corán. En ella se nos dice que había nacido en Belém, sin embargo otros escritos de origen griego y armenio, ubican el lugar de su nacimiento en Nazareth. Se puede estimar que nació entre los años 20 y 15 a.C.

Alegría y gozo
La Natividad de la Santísima Virgen María tiene un marcado carácter de alegría ya que es el preámbulo y gozoso anuncio de la inminente venida del Mesías. Es celebrada y conocida en oriente desde el siglo VI. Como fecha de este acontecimiento, fue fijada el 8 de septiembre, porque ya que el nacimiento de María representa el comienzo de la obra de la salvación era muy oportuno celebrarla el día con el que inicia el año litúrgico bizantino, de ahí que más tarde, se marcara el 8 de diciembre, nueve meses antes, como la Inmaculada Concepción. En los países de occidente, como nosotros, la Natividad empezó a ser celebrada partir del siglo VII, sin embargo ya en el siglo V existía en Jerusalén un santuario mariano que estaba construido muy cerca de los restos de la enorme piscina probática de Bethesda, o sea, un estanque para el baño de las ovejas y se le relaciona por los comentarios de algunos autores con Joaquín, el padre de María, que era propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.

Su hogar
También en Jerusalén, debajo de una hermosa y antiquísima iglesia, la basílica de Santa Ana- se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas socavadas en la roca que al parecer formaban parte de una vivienda que se ha considerado como la casa donde nació María.
Esta fiesta tiene un marcado carácter de júbilo y esperanza al considerar el nacimiento de la Virgen María como un anuncio de la inminente venida del Mesías.
Son muchas las advocaciones o nombres con que en todo el mundo se le conoce a María, unas están relacionadas con el lugar donde se apareció, intercedió milagrosamente o logró que el Señor concediera alguna gracia, por ejemplo: La virgen de Fátima, conmemorada el 13 de mayo por el lugar y el día donde se apareció, o la virgen de Guadalupe de México, recordando la fecha de su primer encuentro con Juan Diego; otras en cambio, se han querido celebrar especialmente el día de su nacimiento, como es la virgen de Covadonga en Asturias, España, la virgen de la Caridad del Cobre en Cuba, la virgen de la Aurora en Guadalajara o nuestra Señora de los Zacatecas en Zacatecas, entre muchísimas más.

Adriana Balmori de Amieva
Seminario de Cultura Mexicana
Consejo de la Crónica