Fotografía: entre la realidad y la fantasía

Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba

Aunque intentó darle otro rumbo a su vida, la fotografía lo alcanzó y hoy es uno de los fotógrafos de eventos más cotizados en la región Córdoba-Orizaba.

Transformar su nombre en una marca, no ha sido fácil… Ha implicado tomar decisiones, prepararse, innovar, empatizar, pero sobretodo, ganarse la confianza de sus clientes a través de la calidad de su trabajo.

Es Jesús Rodríguez, fotógrafo de eventos sociales, cuyo trabajo se caracteriza por contar historias en bodas, quince años y eventos sociales; donde todos y cada uno de los asistentes son los protagonistas de estas grandes historias.

Hoy, en el marco del Día de la Forografía, Jesús Rodríguez nos cuenta su historia, tan fantástica y real, como cada una de las fotografías que logra plasmar.

Los sentimientos

Su espíritu atrevido lo ha llevado a mantener su enfoque en los sentimientos, capturar la esencia del amor y las historias, busca con sus fotografías emocionar a cada uno de sus clientes. Su destino era ser fotógrafo, se resistió a serlo, pero el destino lo hizo retomar su rumbo.

Toda la vida su familia se ha dedicado a la fotografía, como todo joven buscaba labrarse un propio futuro pero él optó por el diseño gráfico.

Durante muchos años logró el trabajo dedicado al diseño gráfico, la fotografía va ligada a esta experiencia, por tanto siempre buscaba las mejores fotografías para nutrir sus diseños.

“Sabía más o menos usar una cámara y todo, pero llegó un momento en el que como diseñador me sentía ya out, había llegado al punto en el que ya no podía crecer más y vi la fotografía como una opción, como algo en lo que yo podía llevarlo a la par porque principalmente me enfoqué a la fotografía de eventos, bodas y 15 años; y mi horario de trabajo era ideal que podía yo trabajar de lunes a viernes como diseñador, y el sábado en los eventos.

Este doble trabajo lo llevó al colapso, se dio cuenta que necesitaba darle más tiempo a su trabajo como fotógrafo y optó por renunciar al de diseñador gráfico.

Una propuesta

Quería ser fotógrafo, pero quería tener una propuesta diferente, así que decidió inspirarse en los mejores fotógrafos del mundo: German, Jerry Ghionis y Jonas Peterson. De los tres logró captar inspiración de fotos glamourosas y con narrativa.

Lograr conjuntar los dos estilos no fue fácil, por tanto decidió por su propio estilo detrás de cámaras, y fue así como empezó a capturar esos momentos detrás de la boda, por ejemplo quién estaba viendo a la novia mientras se cambiaba o se maquillaba.

“Me tocó una boda en donde la novia tenía dos hijas, y una de ellas se puso los zapatos de la novia, y empieza a ver a su mamá arreglándose, y estaba viendo y dije: esta es la mejor foto que voy a tomar en esta boda, y eso que todavía no empezaba”, comentó.

Independientemente de que cada una de sus fotografías narra lo que siempre hay en una boda como el camino al altar, el vals, la fiesta, etcétera, en esos momentos hay muchas historias detrás, mismas que no se escapan a su lente.

“De repente te encuentras con que las damas están llorando, están con las manos en el corazón. Eso era muy importante para los novios y se hizo muy importante para mí”, comenta.

Cuando deciden hacer de esto su trabajo, comenta, surge la necesidad de prepararse y especializarse en fotografías de eventos.

Afortunadamente tuvo mucho acceso a información, leyó algunos libros de fotografía que le ayudaron muchísimo.

Pero también aprendió de la experiencia de otros fotógrafos quienes compartían esto en talleres presenciales, para lo cual decidió tomar algunos talleres, así como acudir a congresos.

Esto también lo llevó a organizar talleres en donde otros fotógrafos de la zona pudieran prepararse. Recuerda que uno de ellos fue el de Jorge Romero uno de los mejores fotógrafos de bodas del país.

“Todos esos talleres te ayudan a nutrirte mucho de la visión que tienes para ser un fotógrafo de bodas”, comentó.

Lo diferente

Particularmente, explica, en cada evento busca una foto diferente; si bien, hay fotografías muy icónicas y clásicas dentro de un evento social, siempre trata de encontrar una fotografía que lo llene mucho más y que le diga dónde está la historia.

“Una de mis últimas bodas del año pasado, la abuela iba en silla de ruedas, y era muy importante para la novia que la abuela la hubiera acompañado. Cuando ya se va la abuela de la fiesta, estamos hablando alrededor de la 1 de la mañana, decide ella acompañarla sola al pasillo, yo encuentro esa foto donde no se ven, donde ellas solas están caminando por el pasillo, y yo dije: esto narra muchísimo toda la importancia que tiene la abuela dentro de la boda”, comparte.

Ese tipo de fotos se encuentra en todos los eventos sociales, pero como fotógrafo se tiene que estar atento, porque se les puede pasar la mejor foto que puedan tomar en ese evento.

Por ejemplo, es muy importante la primera vez que el novio va a mirar a la novia, hay que capturar esa mirada. Pero también está el momento en que por primera vez el papá de la novia la va a ver vestida de blanco, es su hija, es un niñita, y esa primera vista sucede.

En un evento todos son importantes, los padres de los novios, los invitados, las damas, los padrinos; y el fotógrafo debe de estar atento a ver todo lo que sucede. Y es que sus fotografías capturan emociones, sensaciones, texturas, colores, y reviven cada momento, cada historia.

Intimidad entre autor y protagonista

Las fotografías de Jesús Rodríguez también revelan la intimidad de los protagonistas del evento, esto se logró gracias a una tendencia que se dio hace diez años en Estados Unidos y que ahora ha venido replicando por todo el mundo e incluso en México.

Sin embargo, no se trata nada mas de una tendencia, explica, se trata de también ganarse la confianza del cliente, cumplir sus expectativas con lo que quieren y dar también una propuesta propia.

Por ello, dice, es muy importante tener una entrevista previa con los protagonistas del evento, conocer es lo qué les gusta de su trabajo, qué es lo que consideran más importante para su evento, qué expectativas tienen. Entablar ese vínculo de confianza entre ambas partes, sin duda tendrá un mejor resultado.

El fotógrafo también hace propuesta propia, y por eso, los novios o la quinceañera, apuestan por una fotografía más elaborada, una historia, a veces en el mar, a veces en un área de bosque, a veces en la cortina de una tienda de pinturas.

Esto sólo se logra, cuando ya hay un vínculo de confianza hacia el fotógrafo y un reconocimiento a su trabajo. En muchas ocasiones se hacen sesiones previas para poder desarrollar ese vínculo, y que el cliente vea la calidad del trabajo que se está proponiendo.

Hoy en día, el trabajo del fotógrafo empieza a valorarse cuando se produce un proyecto de calidad. “Afortunadamente el cliente empieza ya a valorar este trabajo y a pagar por ello”.

Recuerdos

Al preguntarle a Jesús Rodríguez sobre cuál ha sido su mejor experiencia de estos años de trabajo, el fotógrafo responde que es darse cuenta que muchas de esas fotografías han servido de recuerdos para las familias al momento de perder a un ser querido.

La época

El coronavirus a venido a cambiar el estilo de trabajo, admite Jesús, pues si bien ha habido algunos eventos muy pequeños, no han sido suficientes. Durante esta pandemia se está dedicando a la fotografía de producto y de retrato, tomando todas las medidas sanitarias requeridas por la autoridad.

Como fotógrafo pretende seguir trabajando en esto, tal vez bajo una nueva normalidad una vez que concluya la pandemia; pero se proyecta seguir retratando esas historias en cada evento social, capturando momentos que revivan a través de su lente.