Amor por servir

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Con alegría y amor pero sobre todo fe, es como Elvira Ávila Dorantes, se levanta todos los jueves desde temprano para asistir al comedor comunitario de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesus en el Espinal, para prestar sus servicios de cocina y ayudar en la elaboración de los alimentos para las 200 personas que llegan a comer.

A este amor por servir se le suman los demás integrantes de la comunidad parroquial y ahora también los jóvenes, niños y nietos de los integrantes, quienes c se unen a esta gran labor.

Arturo Navarrete Esparza, representante de la mesa redonda de caballeros de Colón, señala que este comedor fue un proyecto que se preparó a medidas del año pasado, una idea del padre Román Oficial Gil, sin embargo, a principios de este año comenzó sus funciones.

Ninguno de los integrantes de este comedor, esperaba que en medio de su servicio surgiera una pandemia, que de alguna manea pusiera en situación de necesidad a más familias.

Pues en un inició entregaban 20 comidas, sin embargo, ahora con la contingencia el número ha incrementado y dan de 150 a 200 comidas todos los jueves.

Las comidas tienen un costo de recuperación mínimo, que es de cinco pesos, esto con el objetivo de recaudar ingresos para que la siguiente semana puedan volver a cocinar y llevar el sustento alimentario una vez más a las familias que acuden al comer.

Este comedor, además de sostenerse con los costos de la comida, también lo hace con todos aquellos bienhechores del mercado Cerritos, quienes apoyan esta noble causa con la donación de alimentos, frutas o verduras para las comidas.

Navarrete Esparza señala que antes el comedor se sostenía solo, pues bastaba con las ventas que realizaban en la semana para poder comprar todos los insumos necesarios para cocinar.

Sin embargo, a pesar de que hoy las cosas son distintas,  el comedor sigue funcionando, además de seguir todas las medidas se seguridad para que ningún adulto mayor se exponga.

COMUNIDAD PARROQUIAL

Este comedor funciona en gran parte por las señoras de la comunidad parroquial, quienes al igual que doña Elvira, una de las cosas que más aman es poder servir al progimo, sobre todo en estos tiempos de mayor necesidad.

Doña Elvira tiene 71 años y relata que son años bien vividos y con mucha salud, es por esto que todos los jueves antes de salir de su hogar, le pide Dios que la siga cuidando para que ella pueda seguir brindando sus servicios en la cocina.

“Aquí todo lo hacemos de corazón, gracias a Dios y a la Virgen tengo mucho amor para seguir ayudando, yo siento un amor grandísimo por este lugar, aquí me curé de la angustia, solo espero los días jueves para venir a cocinar”, platica.

Como Elvira, los integrantes de la comunidad parroquial, señalan que todo lo que hacen es por la satisfacción de servir a la gente y también a Dios.

La comunidad invita a las personas que necesitan de alimentos, a acudir a la parroquia, pues lo que ellos buscan es seguir ayudando.

Asimismo, hacen un llamado para que quienes lo deseen los apoyen con cualquier insumos para los alimentos, en especial una licuadora y recipientes de mayor capacidad, pues hacen comida para 200 personas.