Fracaso

Toque de
Sacrificio

Fracaso

Gabriel Quintana

Renunciar a la temporada 2020 ante la situación sanitaria que se vive en todo el planeta, no está en tema de juicio. Y es que así lo acordaron el Sindicato de Peloteros de las Grandes Ligas con el comisionado de la misma Rob Manfred. Varios jugadores incluyendo un par de los actuales campeones Nacionales de Washington, optaron por desistir del certamen argumentando que tenían ‘miedo’ de saltar al terreno de juego y contagiarse.
Lo que no se vale, es la cobardía con la que el cubano Yoenis Céspedes abandonó la temporada cuando ya se había disputado una semana y media. Su primer error fue el no presentarse el domingo al encuentro que los Mets jugarían ante los Bravos de Atlanta. Dejó colgado a su equipo y lo peor del asunto es que la gerencia de los Metropolitanos inició una alarmante búsqueda al no tener contacto alguno con el cubano.
Aficionados, familiares e inclusive sus propios compañeros no daban crédito a la desaparición de Céspedes. Horas después se dio a conocer que el cubano simplemente le dijo gracias, a una organización que apostó por él en uno de sus momentos más grises, y es que el isleño se ha convertido en un hospital de lesiones.
Luego surgieron otras versiones pero la realidad es que Céspedes tuvo un arranque espantoso en este 2020, lo que provocó que no fuera considerado en la parte esencial del lineup, y el que fuera colocado entre el sexto y séptimo en el orden al bat; provocó la rabieta del cubano quien prefirió dejar colgado a su equipo que encarar como todo hombre el compromiso laboral. Aunado a que en el terreno de juego, el mánager Luis Rojas optó por brindarle la titularidad en los jardines a Michael Conforto, Brandon Nimmo y Jeff McNeill.
Y es que lejos de ser superestrellas o pelotero promedio según sea el caso, antes que todo son profesionales, y Céspedes una vez más mostró que no lo es. Anteriormente ya había tenido algunas diferencias con la prensa en Nueva York y también dio de qué hablar en Oakland cuando ni siquiera era un por lo menos un pelotero consolidado.
El tiempo en el deportista siempre cobra factura, y en el beisbol no es la excepción. Céspedes ya tienen 34 años, y no no ha logrado convertirse en la superestrella que tanto se pronosticó. Probablemente su cartera este llena de billetes verdes el resto de su vida, ya que firmó uno de los contratos más lucrativos de los últimos tres años, sin embargo se quedará con las ganas de emular lo que otros peloteros cubanos han logrado en las Grandes Ligas.