Cocolapan: Del esplendor capitalista al desmantelamiento usurero

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Jesús Víctor García Reyes*

Con la industrialización en México desde mediados del siglo XIX, los millonarios capitalistas incrementaron la explotación obrera. La burguesía rica, extranjera y nacional se apropió de la “fuerza de trabajo” de una población que provenía de comunidades rurales, pero principalmente de la zona urbana de Orizaba. Cocolapan fue una muestra de ello hasta su desmantelamiento total en el siglo XX. La industria textil floreció en la región de Orizaba durante más de un siglo y, generó crecimiento urbano y riqueza material, pero NO desarrollo social, es decir vecinal y mucho menos comunitario.

Sin entrar en detalles históricos, ya que se han hecho en las reseñas del día de ayer en Diario El Mundo, orientamos este artículo a entender, con una visión nueva, propia del siglo XXI, qué fue lo que pasó con el auge y esplendor de esta fábrica textil. La producción en masa de esta textilera, generó grandes dividendos a sus dueños, quienes al inicio supieron explotar plácidamente a los primeros obreros que hubo en la región. No había sindicalismo bien desarrollado, algunas ideas anarcosindicalistas proliferaban en las cabezas de algunos letrados del municipio de Orizaba, que habían tenido oportunidad de leer obras de Carlos Marx, Bakunin, Plejanov. Las ideas socialistas y comunistas empezaron a proliferar en la región en la medida que esta se industrializaba.

Junto al desarrollo de la industria textil municipal (Cocolapan, Santa Gertrudis y Cerritos), se gestaron los primeros sindicatos de lucha obrera. El esplendor de Cocolapan, con su maquinaria traída de Europa, su tecnología aplicada en estampados y tintes dio fama y dinero a Orizaba, “la Manchester Veracruzana”, se le conocía entonces, en búsqueda de comparativo con la región industrial en Europa, la llamada “Manchester Inglesa”. La belleza de la arquitectura de la factoría, el orden de sus pasillos de operarios, las llamativas máquinas procesadoras de telas, la introducción novedosa de la energía eléctrica a los telares, provocó en los obreros, lo que en economía política se llama “explotación laboral”, es decir, los trabajadores producían mucho más mercancía, es decir riqueza (que se apropiaban los dueños rápidamente), en contraste con los salarios de hambre que se les pagaban a los obreros del establecimiento.

Muchos obreros vinieron del campo, campesinos que se convirtieron en peones, que hacían los trabajos más rudos, cargar pacas, bultos y materias primas que se acarreaban desde la estación del ferrocarril. La explotación en tanto se industrializaba la textil Cocolopan, se fue haciendo brutal. El salario de los obreros sólo les permitía reproducir su “fuerza de trabajo”, es decir comer para después volver a trabajar y, así reproducir el ciclo de explotación de la naciente burguesía industrial del municipio. Al terminar las semanas los obreros no tenían un céntimo en sus bolsillos, pero los patrones hasta caja fuerte tenían en las funcionales oficinas administrativas del lugar. El tránsito a la manufactura en la región de Orizaba y el surgimiento de su primera fábrica textil, Cocolapan, fue un indicador de que el capitalismo llegaba a explotar la “fuerza de trabajo” obrera en el municipio. No había antecedentes de ello. Por ello, la  inauguración de la factoría se recibía con júbilo de primerizos.

Cocolapan, si existiera cómo en sus orígenes tendría 184 años de edad. Desgraciadamente fue vendida y luego desmantelada por agiotistas sin sentido alguno de la historia patrimonial industrial. Esto contrasta con aquella visión antigua, de los que alguna vez fueron sus propietarios, los hermanos Escandón, que supieron aprovechar el paso del ferrocarril a Veracruz e hicieron una introducción de vía a la empresa de telas. En afán de hacer riqueza de forma rápida, los Escandón, trajeron maquinaria de Europa, con ello tomaron  hasta el último aliento de la clase trabajadora de Orizaba y región. El “Círculo de Obreros Libres” se dio cuenta de ello, por tanto se pusieron en guardia. Cómo era posible que los patrones se enriquecían y vivían hasta con lujos, y ellos que movían las máquinas durante turnos de hasta 14 horas, apenas si les alcanzaba para comer con sus familias. Por ello el “Círculo” dio importancia radical a la educación obrera.

La idea era que se conocieran experiencias de trabajo en otras regiones del mundo, tal el caso de Alemania, Inglaterra o los EEUU. Los periódicos libertarios fueron de gran ayuda a la formación de un pensamiento de “Lucha Obrera” en la región. Poco se resalta esto en nuestros días, tal parece que la burguesía actual en el municipio, quisiera borrar la HISTORIA OBRERA DE ORIZABA. En la década de los años noventa, con la imposición del NEOLIBERALISMO en México por Carlos Salinas de Gortari, viene el acabose de la tradicional industria textil de la región y, Cocolapan no se escapa a ello. El neoliberalismo es la parte más rapaz del capitalismo. No le importa que los trabajadores se mueran de hambre, queden desempleados, con tal de cambiar de ramo de trabajo y, mutar a otro más especulativo. Esto estuvo en el fondo del acabose de la industria textil de la región. Hombres millonarios que prestan sus nombres a políticos corruptos, formaron parte del entramado que llevó a la destrucción y desmantelamiento a la fábrica de Cocolapan y otras más de la región.

Escriben los cronistas locales que Juan Mata destruyó la factoría, que lo hizo con maquinaria pesada ante la complacencia de la autoridad municipal de Orizaba, que NO impidió tal crimen al patrimonio industrial de México. El 9 de junio de 1998, la Dra. en Historia Eulalia Rivera Carbó lanzó un “SOS MONUMENTS” (patrimonios en peligro), a México. En su documento de defensa de la fábrica Cocolapan de Orizaba, México, Rivera Carbó, presidenta de la junta directiva de la Asociación para la Defensa Cívica del Patrimonio Cultural de Catalunya, hizo un llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para impedir la destrucción del patrimonio industrial. En Orizaba NO se hizo caso de su llamamiento a la defensa del edificio. Poco tiempo después, provino el saqueo de maquinaria y fierros, hasta desmantelar techos y paredes: “cómo si se quisiera arrancar de una vez por todas, todo vestigio de la industria textil de Orizaba y las experiencias de la lucha obrera en la región”.

El 16 de febrero del año 2018, acompañé al Dr. Armando Sánchez Hernández de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Puebla (BUAP), a que conociera la atrocidad cometida en el edificio, con la complacencia de las autoridades municipales, estatales y federal. Sánchez Hernández en ese momento era miembro del Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial. Tiempo después escribió y publicó un documento denominado: “Uso Indebido y Destrucción de Inmuebles Históricos en Orizaba, exfábricas de Cocolapan y Cerritos las Agredidas”. “Cocolapan: del Esplendor Capitalista al Desmantelamiento Usurero”, es el nombre de este artículo que escribimos, a petición de Diario El Mundo, para que quede constancia de un pasado histórico que debe llamarnos a exigir el cuidado al patrimonio de los orizabeños, veracruzanos y mexicanos. En 2010 Cocolapan fue comprada (no se sabe a quién), por un empresario veracruzano del futbol. Su idea era convertir los campos y ruinas de la exfábrica en un ¡estadio de futbol! Vinieron políticos a poner la primera “piedra” y, años después la primera “trabe”, pero todo fue simulación para ganar votos.

Hoy a 184 años de su fundación sólo quedan parcelas, bardas sucias y pintarrajeadas. A nadie parece importar el Patrimonio Histórico Industrial de la ciudad. En el año 2019, vino a Orizaba la Dra. Rivera Carbó (Instituto Mora de la Cd. De México), tuve el gusto de saludarla y conversar un poco sobre el autoritarismo en la ciudad y la poca responsabilidad cultural del Ayuntamiento en turno. La profesora Carbó, después de su ponencia sobre la importancia del rescate de los inmuebles históricos, hizo declaraciones fuertes a la prensa, con voz grave dijo: “Es un crimen a la memoria de la historia obrera de Orizaba, el haber derrumbado una de las primeras fábricas textiles de México, Cocolapan” (sábado 15 de junio, 2019, Sol de Orizaba).

Para la elaboración de este artículo crítico hemos usado fuentes documentales de los siguientes autores. Sergio Florescano Mayet del Instituto de Investigaciones Históricas de la UV. De la Dra. Leticia Gamboa Ojeda del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Puebla. Del Dr. Francisco Vélez Pliego que en 1980/90, fue integrante del ICOMOS, organismo de la UNESCO, para el “Rescate y Conservación del Patrimonio Edificado” y, por supuesto de la historiadora Eulalia Rivera Carbó, cuya tesis de doctorado, se encuentra en el Archivo Histórico Municipal de Orizaba (AHMO). Les saludo y agradezco sus correos.

*Politólogo (UNAM). Sociólogo (BUAP). Catedrático. Investigador Universitario. [email protected]