Está en el aire el coronavirus

De la Redacción

Después de polemizar sobre el contagio del coronavirus, más de 200 científicos pidieron en una carta abierta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se reconozca “el potencial de transmisión aérea” de covid-19 y que se adopten medidas preventivas para mitigar esta vía de transmisión del virus.
Linsey C. Marr, una de las científicas de ese grupo, es profesora de la cátedra Charles P. Lunsford de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia y expone en un artículo que el covid-19 está en el aire.
Esta investigación, plasmada en una columna por la científica fue publicada en el periódico The New York Times, que a continuación se lee:
La transmisión de covid-19 por aerosoles es importante, y quizá sea mucho más relevante de lo que hemos podido comprobar hasta ahora.

Se transporta en partículas como aerosol
Por fin. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido formalmente que el SARS-CoV-2, el virus que causa la covid-19, se transmite por el aire y que puede transportarse en partículas minúsculas de aerosol.
Cuando tosemos y estornudamos, hablamos o tan solo respiramos, expulsamos al aire de manera natural gotículas (pequeñas partículas de fluido) y aerosoles (partículas más pequeñas de fluido).
Sin embargo, hasta principios de este mes, la OMS —al igual que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos o la agencia Public Health England— había advertido principalmente sobre la transmisión del nuevo coronavirus mediante el contacto directo y gotículas liberadas a una corta distancia.
La organización solo había advertido sobre los aerosoles en circunstancias extraordinarias, como después de la intubación y otros procedimientos médicos relacionados con pacientes infectados en hospitales.

Acepta la OMS
Después de varios meses de insistencia por parte de los científicos, el 9 de julio, la OMS cambió su postura, pasó de la negación a una aceptación parcial y reticente: “Se requieren más estudios para determinar si es posible detectar el SARS-CoV-2 viable en muestras de aire tomadas de ambientes donde no se realicen procedimientos que generen microgotas de aerosol y cómo influyen los aerosoles en la transmisión”.
Soy una ingeniera civil y ambiental que estudia cómo los virus y las bacterias se propagan por el aire, también soy una de los 239 científicos que firmaron una carta abierta a finales de junio para presionar a la OMS a tomar más en serio el riesgo de la transmisión aérea.
Un mes después, considero que la transmisión del SARS-CoV-2 por medio de aerosoles es mucho más importante de lo que se ha reconocido oficialmente hasta la fecha.
En un estudio arbitrado publicado en la revista Nature el 29 de julio, investigadores del Centro Médico de la Universidad de Nebraska hallaron que las microgotas de aerosol tomadas de habitaciones de hospital de pacientes con covid-19 contenían el virus.
Esto confirma los resultados de un estudio (no arbitrado) de finales de mayo en el que se descubrió que los pacientes con covid-19 liberaban el SARS-CoV-2 al simplemente exhalar, sin toser o siquiera hablar.
Los autores de ese estudio dijeron que este hallazgo implicaba que la transmisión aérea “influye de manera significativa” en la propagación del virus.

Usar cubrebocas
Aceptar estas conclusiones no cambiaría en mucho las recomendaciones actuales en cuanto a las prácticas más adecuadas.
La mejor protección contra el SARS-CoV-2, ya sea que esté presente primordialmente en gotículas o en aerosoles, en esencia es la misma: mantener la distancia y usar cubrebocas.
Los hallazgos recientes son más bien un recordatorio importante de que también debemos estar atentos a abrir las ventanas y mejorar la circulación del aire en interiores.
Además, contribuyen a la evidencia de que la calidad de los cubrebocas y la manera en que se ajustan al rostro también son factores importantes.

Qué es gotícula
Una “gotícula”, según la definición de la OMS, es una partícula de más de 5 micrómetros que no viaja a una distancia mayor a un metro.
En realidad, no hay un límite claro ni significativo —ya sean de 5 micrómetros o de cualquier tamaño— entre las gotículas y los aerosoles: todas son gotitas minúsculas de líquido y su tamaño varía en un rango que va de lo muy pequeño a lo microscópico.
(Estoy colaborando con historiadores médicos para identificar los fundamentos científicos de la definición que proporciona la OMS y, hasta el momento, no hemos encontrado una explicación razonable).
Es cierto que las gotículas tienden a volar por el aire como balas de cañón miniatura y caen al suelo con mucha velocidad, mientras que los aerosoles pueden quedarse suspendidos durante muchas horas.
Sin embargo, la física también plantea que una gotícula de 5 micrómetros tarda aproximadamente media hora en caer al suelo desde la boca de un adulto de estatura promedio y, en ese tiempo, la gotícula puede viajar muchos metros en una corriente de aire. Las gotículas que se expulsan con la tos o los estornudos también viajan distancias mucho mayores a un metro.
Esta es otra idea equivocada: en la medida en la que se había reconocido la importancia de los aerosoles hasta ahora, solían mencionarse como algo que estaba suspendido en el aire y que se iba con el viento: una amenaza lejana.
No obstante, antes de poder alejarse, los aerosoles deben viajar por el aire que está cerca: esto quiere decir que también son un peligro a una corta distancia.