Málaga: La historia jamás contada

Francisco Cortés
Colaboración especial

Málaga, es una ciudad imponente, que respira historia y mitología, pero que día a día, avanza hacia un futuro cosmopolita.

Como parte de su evolución, enfrentó batallas importantes, sin embargo, fueron contempladas sin pena ni gloria, por eso hoy quiero contarte sobre España, desde el lugar y el momento, donde la reconquista representa un avance.

Granada: El último reino nazarí, el territorio árabe y su influencia, un reino musulmán, en el que había que tomar la ciudad fenicia y sus pueblos, entre ellos Vélez Málaga, uno de los pueblos mas grandes en la actualidad.

Dentro de la historia, hay personajes que pasaron al anonimato, como Sebastian, un soldado árabe, que fungía como palafrén del rey, el cual estaba encargado del cuidado del caballo de su majestad Fernando II de Aragon.

El pequeño pueblo, fue tomado un 27 de abril de 1487 y la batalla duraría varios días, pues representaba un escalón más, para llegar a las puertas de Granada, lo que significaba un adiós, a la España musulmana, que duro 800 años.

Durante la batalla, Fernando II siempre estaba acompañado de Sebastian, mientras los sonidos de guerra, el olor a fuego, sangre y reconquista, se convertían en una realidad, cuando soldados derramaban su sangre, dejando su vida en aquellas tierras.

Un inteligente golpe, dirigido al Rey Aragonés, fue frenado por Sebastian con su propio cuerpo, para que la historia pudiera continuar su curso y la conquista de la ciudad de Granada fuera una realidad.

Aquel soldado árabe que salvó la vida de Fernando II, en aquella batalla que no es recordada tan fácilmente, ya que ningún registro quedó plasmado, ni en una linea de servilleta de papel, fue olvidado, ya que a pesar de que el rey ordenó levantar una capilla en su honor, en la actualidad, ni piedras quedan, por el desinterés del ayuntamiento.

El palacio árabe fue desmantelado, y solo quedó una torre, la cual fue construida para recordar su pasado. También existe el escudo de la ciudad, otorgado por Isabel de Castilla, en el que se observa a su esposo enfurecido, por ver muerto a su palafrén.

Recuerda, no hay soldado pequeño, ni gesto que no merezca reconocimiento. Tus actos de hoy se verán reflejados en el mañana, no olvides utilizar tu mascarilla, porque tal vez nadie lo recuerde, pero sin duda alguna, es nuestra arma en esta batalla llamada “Nueva Normalidad”.