CANTAR DE LOS CANTARES: El Dios de los enamorados

RENÉ CESA CANTÓN

CANTAR DE LOS CANTARES:
El Dios de los enamorados

En la Biblia no estaría recopilado todo el acontecer humano si faltase la expresión del amor varón/mujer. Dios reveló a través de su pueblo todas las posibilidades humanas. Y una de ellas es la relación amorosa. Cuando el autor escribe:“¡Que me bese con los besos de su boca! Tus amores son un vino exquisito”(Cant 1,2-3), ¿por qué no entender el mensaje tal como se nos da, sin sentir necesidad de espiritualizarlo?
Este librito es sencillamente una colección de diálogos entre una pareja de enamorados,“pastor de azucenas”y“señora de los jardines”.Son canciones con dos protagonistas por igual. Él y ella, sin nombres propios, representan a todas las parejas de la historia que repiten el milagro del amor.
Está redactado seguramente durante la época de la dominación persa, algún tiempo después de la vuelta del destierro de Babilonia. Y su mensaje es de una gran originalidad, pues va contra corriente de la cultura de entonces, tan despreciadora y manipuladora de la mujer. No se hacía valer a la mujer por sí misma, sino por los hijos y por las ventajas que pudiera traer al varón. Ella no podía expresar nunca lo que sentía y quería. No se le valoraba en su singularidad. Jamás se le ponía en plano de igualdad con el varón. No se ha encontrado en todo el Medio Oriente antiguo un testimonio de amor femenino como éste, tan directo, tan fino y tan lleno de entusiasmo.
En el Cantar es la mujer la que deja que hablen los deseos de su corazón. Canta lo que sueña despierta, deseando un amor tan fiel y tan fuerte, que ni distancia ni tiempo lo puedan apagar. No se trata de ninguna dama refinada. Es una campesina,“bronceada por el sol”, orgullosa de ser una“hermosa morena”, que sabe lo que es trabajar (1,5-6). Pero no es nada ingenua. Es una joven segura de sí misma, que sabe elegir y cuidarse. Sus hermanos no tienen por qué decidir por ella (1,6). La fuerza de su amor triunfa sobre el peso de las costumbres y sobre las presiones familiares.
Es el sueño, la añoranza, el deseo de una mujer enamorada lo que aquí se nos entrega. La dura realidad de no estar con su amado la conmueve tanto, que su anhelo enciende su fantasía. Expresa con fuerza y ardor lo que le estaba prohibido por la costumbre: sentir y querer como mujer. Ama, sueña y llora como mujer, y esa sinceridad es su grandeza. Ella está dispuesta a hacer lo imposible con tal de unirse para siempre a él. Toda su vida es para su amado, toda su preocupación va hacia él, toda ella es para él…
No es ella la cantada en estos versos, sino que es ella la que expresa sus ansias de amor. Ella es la que se regocija con la belleza del cuerpo masculino, la que contempla el cuerpo del varón como una obra de arte. Es ella la que se extasía ante el recuerdo de su amado. Es ella la que sueña con lo que quiere que le diga él. Es ella la que canta la posesión, la unión, el sosiego y la transformación que opera la unión de los cuerpos (5,2 – 6,3).
En la “danza del amor” (7,1 – 8,4), se describe la belleza corporal de la mujer, sin ningún tipo de puritanismos, pero con fina elegancia. No se trata de un cuerpo que se vende: ¡se admira a una mujer!. No es un medio de seducción y de propaganda; es una mujer que goza y sabe compartir la alegría. Se canta a toda la belleza y a todo el encanto de la mujer, sin despreciar o devaluar ningún aspecto de ella.
“¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, en tus delicias!
Tu talle se parece a la palmera; tus pechos, a los racimos.
Me dije: subiré a la palmera, a sacar frutos.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas
y tu aliento como perfume de manzanas!
Tus palabras sean como vino generoso,
que va derecho hacia el amado
fluyendo de tus labios cuando te duermes”(7,7-10).
Lo mismo encontramos en el capítulo 4. El jardín es ella, la fuente es ella, los perfumes son ella, y lo que quiere es que su amado goce con ella.
El canto contenido entre el 1,7 al 2,7 se podría llamar “locura de amor”. Ella quiere ser para él perfume; quiere agradarle y dulcificarle la vida toda. Con su amor ella le arrulla a él, le devuelve la tranquilidad y la inocencia. Es una especie de éxtasis. Ella lo hace nadar entre aromas de flores y perfumes, lejos de las asperezas de la vida. En él llena ella su vida y en ella él.
La enamorada desea que él la acepte con toda el ansia de su corazón, para que goce del bálsamo y la mirra, de la miel y del panal, de la leche y del vino, o sea, de las maravillas de la creación entera concentradas en ella. Toda la alegría de la naturaleza se encuentra concentrada en el encanto y la entrega de la mujer amada. Ella es su sosiego, su paz y su vida.
En el Cantar se celebra al hombre que sabe conquistar, pero que también sabe respetar y admirar.
¡Qué lejos estamos en este texto del amor hebreo primitivo, en que casi la única cosa que preocupaba era la procreación! Aquí lo que de verdad interesa a esta pareja es el amor interpersonal, un amor cargado de emoción y de cariño.“Yo soy para mi amado y su deseo tiende hacia mí”(7,11).“Su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abraza”(8,3).
El Cantar de los Cantares es la carta magna de la liberación de la mujer y, por lo tanto, también del varón. En él se libera al sexo de todas sus miopías y mezquindades. El sexo de los hijos de Dios no embrutece, sino que humaniza. Cuando es verdadero, acerca al Dios que lo creó. Es una manera de hablar de Dios, fidelidad y ternura…
El optimismo de la amada y del amado en el Cantar de los Cantares es total, aun teniendo muy presentes las dificultades del camino emprendido. Se trata de una síntesis apretada de amor y de gozo, de sufrimiento por la separación, de búsqueda febril de una presencia llena de encantos, de deseos de unión consumada, de amor eterno…
¿Dónde radica su fuerza religiosa, para que se encuentre entre los libros inspirados, entre los libros de la Biblia? La respuesta parece estar en estos versículos:
“Hijas de Jerusalén, yo les ruego…
que no despierten ni molesten al amor,
hasta cuando quiera”(2,7).
Ruega que no se despierte ni se desvele al amor porque el amor es un misterio. Un maravilloso misterio, que cuando surge arrolla con poderosa fuerza creadora. La relación amada-amado va mucho más allá de lo que ellos mismos pueden imaginar. Cuando un hombre y una mujer experimentan este misterio, salen fuera de sí mismos, buscándose y entregándose el uno al otro. En cuanto el amor despierta dentro del corazón humano, le envuelve el misterio y le obliga a salir fuera de su realidad para encontrar la del ser amado. Ya no son dos.
Cuando el amor se “despierta”, la persona queda inmersa en su luz. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?:“Que estoy enferma de amor”(5,8), dirá el Cantar. El humano no posee al amor; es éste quien le posee a él. El hombre o la mujer “caen” en amor con alguien. Y en el vacío de esta caída experimentan que el misterio existe, pues lo sienten en su propio corazón.
Cuando se descubre la vida que hay en los besos del amado, la separación es muerte. Nada importa más que el amor, aunque existan cosas a primera vista más importantes. El amor es fuerte, exigente, exclusivo… He ahí el misterio “Grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo”(8,7).
Este final del Cantar resume todo lo dicho. Nada puede detener la fuerza del amor cuando nace en el corazón humano. Y todos los tesoros son nada para adquirirlo, pues es imposible comprarlo. El amor es un don que nos viene de forma gratuita. El hombre y la mujer ante el amor son nada, pues el amor es la llama de Dios.
“Es fuerte el amor como la muerte,
y la pasión, tenaz como el infierno.
Sus flechas son dardos de fuego,
como llama divina”(8,6).
Si sabemos amar con esta intensidad y esta pureza, si sabemos entregarnos así, por entero, una llamarada de Dios está ardiendo en nosotros…
Texto para dialogar y meditar: Cant 2,8-17; 8,5-7(la fuerza del amor)
1.- ¿Qué impresión nos da la interpretación sobre el Cantar que hemos visto acá? Dialoguemos sobre ello.
2. ¿Nos parece que así pueden los deseos de una mujer enamorada? ¿Alguien se atreve a contar con dignidad lo que siente y desea al enamorarse?
3. ¿Qué lecciones sacamos del Cantar? ¿Por qué el Cantar de los Cantares es un libro religioso?
4.-Si somos pareja, leamos mutuamente trozos del Cantar.