Jaime Nunó: El aniversario olvidado

Héctor E. Ortega Castillo

Cada 18 de julio, indefectiblemente, conmemórase en nuestro país el aniversario luctuoso del llamado “Benemérito de las Américas”, Benito Pablo Juárez García, acaecido en el año de 1872. Las estatuas y monumentos del prócer, que pululan incluso en los más modestos pueblos de la geografía nacional, suelen rodearse de servidores públicos, políticos, profesores, alumnos y francmasones, que son a quienes por lo general hallamos en dicha celebración (al igual que en la del 21 de marzo). Sendos discursos –a veces interminables–, números poéticos o hasta musicales, suelen engalanar estas conmemoraciones que finalizan con el depósito de la ofrenda floral al pie de la efigie, seguida de la fotografía oficial, para recordar que ahí estuvieron quienes estuvieron.

Este 2020 la cosa ha cambiado visiblemente. Para empezar, el confinamiento (voluntario o forzoso) obliga a modificar estos hábitos que durante décadas caracterizaron a la vida pública mexicana; por lo demás está decir que de un tiempo a la fecha, los servidores públicos prefieren la discreción en los homenajes, a la exhibición pública. No es extraño que a eso de las ocho de la mañana, pasemos delante del monumento a Juárez y ya se encuentre la ofrenda floral oficial que, sigilosa y reservadamente ya ha sido colocada. Además, hoy en día la figura de Don Benito desata diversas polémicas en las redes sociales, tachándolo, las más de las veces, de por lo menos, admirador de los Estados Unidos. El revisionismo histórico ya no perdona a nadie.

No obstante, ha pasado inadvertido otro aniversario que debería también de generar, por lo menos, algún interés de parte de los mexicanos de hogaño, toda vez que su obra ha trascendido hasta nuestros días. Refiérome a que este 18 de julio también se conmemora un aniversario luctuoso del autor musical del Himno Nacional Mexicano: Jaime Nunó Roca.

En realidad, su nombre correcto es Jaume Nunó i Roca, ya que era oriundo de Cataluña, España. Y más específicamente, de San Juan de las Abadesas, Provincia de Gerona; en donde cada año los residentes mexicanos de la Generalitat de Catalunya se dan cita el 15 de septiembre para celebrar el Grito y cantar el Himno Nacional, autoría de Nunó y de Francisco González Bocanegra. Bueno, pues Nunó nació en dicha localidad el 8 de septiembre de 1824.

Don Jaume llegó a México por su amistad con Antonio López de Santa Anna, a quien conoció en Cuba. El militar ocupó por última vez la Presidencia de México del 20 de abril de 1853 al 12 de agosto de 1855. En dicho periodo, invitó a Nunó para encabezar las bandas militares, sabedor de la considerable experiencia que tenía el catalán en este rubro. A su llegada a nuestro país, entérase del concurso que el Gobierno había convocado para que (por fin) México tuviese un cántico patriótico representativo. Solo tuvo que esperar a que quedase lista la letra. El 12 de agosto de 1854 Nunó fue declarado triunfador (en realidad el ganador fue el italiano Giovanni Bottesini, pero la música a nadie gustó, así que se fueron por Don Jaime) por un jurado integrado por el musicólogo español José Antonio Gómez, el maestro Agustín Balderas y el compositor y pianista Tomás León Ortega. Fueron 26 los competidores en total.

Con el colapso del santannismo en 1855, merced a la Revolución de Ayutla, Jaume Nunó abandonó el país, estableciéndose en Estados Unidos, en donde moriría, a los 83 años, en la Ciudad de Nueva York precisamente el 18 de julio de 1908. En realidad, el autor musical de nuestro Himno vendría a México un par de veces más, invitado por el Gobierno de Porfirio Díaz, quien lo homenajeó en 1901 y 1904. Finalmente, en 1942, más de tres décadas después de su muerte, el entonces Presidente, Manuel Ávila Camacho, llevó a cabo los trámites pertinentes y los restos de Jaume Nunó i Roca fueron exhumados y trasladados a la Ciudad de México, reposando desde entonces, junto a los de Francisco González Bocanegra, en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Esta es una breve historia del catalán que compuso la música del Himno Nacional Mexicano.

Por cierto, nunca le pagaron el premio del concurso.

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