La alegría de una nariz roja

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Detrás del traje formal que lo acompaña todos los días a su trabajo como actuario, se esconde una nariz roja y una bata blanca, que lo convierten en el súper héroe de muchos niños.

Desde la cama de sus hospitales, los pequeños esperan con ansias a que el “Malvado Doctor Tocino” llegue a alegrarlos con algún chiste, una canción o un baile nuevo.

Ésta es la vida, que desde hace seis años Henry Adrián Gálvez Lara, ha decidido llevar a través de la alegría de portar una nariz roja.

Desde muy pequeño Adrián soñaba con convertirse en payasito de hospital, incluso en Zongolica, de donde es originario, hacía actividades relacionadas con compartir alegría, sin pensar, que esos serían los inicios del “Malvado Doctor Tocino”.

El malvado Dr. Tocino

Fue en el 2014 que Adrián recibió la invitación por parte de unos amigos que se encontraban en “Contagia Alegría Veracruz”, para que pudiera unirse a “Contagia Alegría Puebla”, pues por cuestiones de estudio se encontraba en esta ciudad.

Así es como bajo el seudónimo de “Malvado Doctor Tocino”, comienza a escribirse su historia llena de alegría, risas, magia, altruismo, palabras de aliento, abrazos y muchas narices rojas.

“Al saber de esto me emocioné muchísimo, pues llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo, los busqué y así fue como desde el 2014 me convertí en payasito de hospital, aunque también visitamos asilos, casas hogares y el teletón”, explica Adrián.

Jugar con los niños, cantarles, platicar con ellos son algunas de las actividades que el “Malvado Doctor Tocino”, realiza, sin embargo, su alegría no solo se limita a los niños, pues también les lleva palabras de aliento a los papás y a los doctores que tienen largas jornadas de trabajo.

Pues como payasitos de hospital, saben el dolor y el cansancio que representa estar en un hospital viviendo situaciones difíciles, muchas veces rebasan las emociones de todos.

Desconéctate
Lo que más disfruta Henry de todo esto, es que tiene la oportunidad de desconectarse de sus problemas para caracterizar un personaje que va a cualquier lugar para aportar y no para restar.

“Lo que más me gusta es que dejó a un lado los problemas del Adrián que conozco y que soy, y que durante las hora que estamos en el hospital me convierto en el “Malvado Doctor Tocino”, que solo está para escuchar, ayudar y divertir”, señala Adrián.

Cuenta que esto también le ha servido como terapia, pues al salir el “Malvado Doctor Tocino” de cada hospital, Adrián, se siente renovado, además de darse cuenta de que sus problemas son minúsculos en comparación a lo que se vive en los hospitales.

Es por esto que al final, siempre termina dando las gracias y eso es lo que más le gusta de cada despedida de un hospital, pues sale aprendido cosas nuevas que suman a su vida personal, lejos de su personaje.

El abrazo de Cami

Una de la experiencias más bonitas que ha vivido Adrián durante estos 6 años fue en el Teletón, pues durante todo un semestre, todos los lunes antes de irse a trabajar acudía a Teletón.

Él relata que ahí conoció a la pequeña Camila, que todos los días acudía a tomar su rehabilitación, ella se convirtió en una de las mejores amigas del “Malvado Doctor Tocino”, a quien recibía todos los días con una hermosa sonrisa.

“No se le entendía muy bien a Camila, pero tenía siempre una sonrisa muy contagiante, cada vez que jugaba con ella y bailábamos en su silla de ruedas, ella se iba muy tranquila y feliz a tomar su terapia”, recuerda Adrián.

Antes de que llegará el “Malvado Doctor Tocino” a la vida de Camila, ella sufría el dolor de su mismo tratamiento, sin embargo, después de conocerlo, su vida cambió.

Durante algunos meses el “Malvado Doctor Tocino” dejó de ir a Teletón, pero cuando regresó, Camila lo estaba esperando con los brazos abiertos y llena de amor y alegría, ese ha sido uno de los momentos más bonitos que ha vivido Adrián, admite.

“Otra de las experiencias que han marcado mi vida, es cuando vamos a las casas hogares y de repente dejamos de ver a alguno de nuestros niños porque ya los adoptaron, es muy lindo porque sabemos que ahora están con una familia que los va a querer y cuidar demasiado”, comenta Adrián.

Para él, más que sentir que lleva alegría a los hospitales, siente que la comparte entre todos, pues al aportar alegría para los demás, también está aportando eso para él mismo.

Hay que aprender

Él “Malvado Doctor Tocino”, detalla que a lo largo de estos 6 años ha aprendido demasiadas cosas de la vida, sin embargo, aún le faltan muchas más por aprender.

Ya que este acercamiento con niños en situaciones difíciles, lo ha llevado a aprender que si se puede hacer algo bueno por alguien, tiene que hacerlo, porque siempre es mejor dar que recibir y aunque la vida es corta, siempre hay tiempo para sonreír y hacer feliz alguien más.