Falso conocimiento encamina al covid

Adriana Estrada
El Mundo de Orizaba

La falta de conocimientos y creer saberlo todo y el rechazo a grupos políticos, ha ocasionado que los ciudadanos no quieran adoptar las medidas preventivas contra el covid-19, provocando más de 34 mil muertes en el país.
Héctor Efraín Ortega Castillo, investigador y miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía de Veracruz con sede en Orizaba y de la Academia Mexicana de Educación AC., consideró que en definitiva el grado de escolaridad tiene mucho que ver con los casos de covid-19 que se están registrando, sin embargo va más allá del sentido común.
“El peligro no es la ignorancia, si no la ilusión del conocimiento, este es el mayor peligro, el pensar que si sabemos cuándo en realidad no estamos preparados y creemos conocer un tema, creemos que lo dominados, pero no es así”, señaló.
Ortega Castillo dijo que los ciudadanos creen todo lo que se dice en las redes sociales, sin ni siquiera ejercer la duda metodológica, de preguntarse si es cierto o no lo que se está leyendo, de dónde sale dicha información y si la fuente es válida.
Refirió que más allá del grado de escolaridad, tiene mucho que ver el sentido común de cada persona, y que se puede llevar a cabo con una escolaridad básica, por lo que reiteró que esto recae mucho en la ilusión del conocimiento más que la ignorancia.
“También en México hay un resentimiento hacia el gobierno, no importa cuál sea el partido político, si no por la creencia de que el Gobierno es el enemigo de los ciudadanos, y por eso se incita a que no se le haga caso de lo que dice”, apuntó.
Aquí es donde está lo peligroso, pues si el Gobierno difunde las medidas preventivas para evitar el contagio, y no se hace uso del sentido común para hacer caso a las autoridades en la difusión que emiten de manera constante.

Estudios
De acuerdo a un estudio del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIMM), de la UNAM, el 71 por ciento de fallecidos a consecuencia de covid-19 tienen una escolaridad de primaria o inferior, mientras que de estos el 46 por ciento eran jubilados, desempleados o tenían un trabajo informal