‘El padre Tony fue el evangelizador alegre’

‘El padre Tony fue el
evangelizador alegre’

Así lo recuerdan feligreses y sacerdotes

Jazmín Suazo
El Mundo de Córdoba

Entre las anécdotas que resurgen con la muerte del padre Tony, muestra cómo fue un servidor que heredó su bondad, la alegría y su servicio a la comunidad hasta el último momento, pues a pesar de los tiempos difíciles y el riesgo que representaba con la pandemia le llevaba los santos óleos a los enfermos.
Este servicio lo continuó haciendo en tiempos donde la iglesia estuvo cerrada a la feligresía donde no había misas para despedir a los difuntos, ni donde pudieran encontrar un poco de paz al confesarse antes de irse del mundo terrenal, fue así como el sacerdote optó por estar cerca de la gente hasta el final.
Incluso el pasado 17 de mayo realizó un video donde pidió a la comunidad cuidarse ya que habían decretado a Córdoba en foco rojo por la pandemia de coronavirus, pidió comprensión de la situación que se atraviesa en el mundo porque era serio, no un mito, una ideología o una teoría, sino algo real que se puede experimentar con tantos enfermos que se habían registrado.
“Les pido, les suplico tengamos y vivamos con responsabilidad está situación que estamos pasando, las cifras pueden ser reales o irreales pero las hay y es importante que nos demos cuenta con la gran responsabilidad que tenemos y Pipo comprensión para las autoridades sanitarias, para los pastores, Obispos que nos piden actuar en consecuencia. Oren unos por otros, oren por mi, yo lo hago por ustedes para que nos libre de esto que nos ha puesto mal en todos los sentidos, físicamente, económicamente, políticamente con esta enfermedad que nos agobia”, dijo en el video.
Aunque las experiencias que han compartido del padre José Antonio Ameca Rodríguez durante su servicio sacerdotal es que fue muy cercano a los niños, jóvenes, durante su estancia en la iglesia de San Miguel Arcángel es que apoyó la
creación de un canal de Youtube CatoTV por parte de la pastoral juvenil ‘San Felipe de Jesús’, en donde incluso en mayo pasado aún logró hacer un video bailando con sus integrantes.
Para los feligreses donde ofreció su servicio como en Yanga, Naranjal, Omealca, Fortín, entre otras parroquias no sólo era el sacerdote que oficiaba misas, sino aquel que salía de la parroquia para invitar de casa en casa a que los niños fueran al catecismo, el que trataba de hacer magia en el Día del Niño, el que bendecía a tortugas, a perros y gatos y el que daba palabras de aliento en tiempos difíciles, hoy sólo queda su legado de bondad.
Socorro Ortíz López lo recuerda cuando estaba de párroco al frente de la iglesia Monseñor Guízar y Valencia en Santa Leticia, pero debido a que no había muchos niños en el catecismo rentaba un carro de sonido y recorría las colonias cercanas para invitar a los padres a que llevaran a los niños.
“Él trabajó mucho para la capilla de El Rosario, siempre los sábados venía a invitar a los padres para que llevaran a los niños al catecismo y a la misa, él era muy animoso. Sentí mucha tristeza ver que llevaban sus cenizas, me dolió porque los que lo tratamos de cerca siempre nos dio mucho cariño, palabras de fortaleza, era incansable y un gran ser humano, un sacerdote de vocación”, dijo Socorro Ortíz.