Heriberto Jara: nogalense ilustre

HÉCTOR E. ORTEGA CASTILLO

Cúmplense ciento cuarenta y un años del natalicio del distinguido general revolucionario Heriberto Jara Corona, llegado a este mundo el 10 de julio de 1879, precisamente en Nogales, Veracruz, que por entonces llamábase Pueblo de El Ingenio (Naredo dixit) y que de repente aun disputa su lugar de nacimiento con la ciudad de Orizaba, aunque para estos momentos pocas dudas caben de que el ilustre militar nació en la vecina ciudad de la laguna.
Por supuesto que su currículum como revolucionario es vastísimo y asaz notorio, ya como miembro del magonismo, o como fundador del Partido Antirreeleccionista Veracruzano, ya como combatiente maderista, como compañero de armas de Camerino Z. Mendoza, como coronel de caballería bajo las órdenes de Don Venustiano Carranza, o bien como Diputado Federal constituyente, signante por cierto de la Carta Magna de 1917. Una meteórica carrera revolucionaria que lo llevaría a destacar, indudablemente, entre lo más granado de aquel amasijo de ideologías políticas, sociales y económicas, que llamamos pomposamente Revolución Mexicana. Le fue bien. Bastante bien si tomamos en cuenta que no debió haber sido sencillo sobrevivir, desde 1910, a las hipocresías y traiciones que se dieron entre los principales gestores y protagonistas desde Francisco I. Madero hasta Plutarco Elías Calles. La mayoría no sobrevivió ni a las balas, ni al ostracismo. Pero Jara Corona sí y salió incólume en más de una ocasión.
Llévalo esta supervivencia a la gubernatura del Distrito Federal durante algún tiempo, en 1914 y después ocupa, por primera vez, la Gubernatura de Veracruz de enero a octubre de 1916, dejando ésta para dedicarse a ser Constituyente del ’17. Más tarde, fue Gobernador de Tabasco entre noviembre de 1918 y enero de 1919, hasta que por instrucciones de Carranza se ve obligado a dejar el cargo. Después de varios años de ausencia, es elegido como Gobernador de Veracruz en 1924, cargo al que se ve obligado a dimitir en octubre de 1927, en vista de tener conflictos con Adalberto Tejeda y con Plutarco Elías Calles. Es durante su gestión como gobernador veracruzano cuando Jara es iniciado francmasón en la Logia “Fraternidad” Núm. 11, una de las más antiguas de Xalapa y del Estado.
Destaca la pronta currícula francmasónica del Gobernador Jara, que solo puede significar dos cosas: o el susodicho era una eminencia en las enseñanzas simbólicas, antropológicas, esotéricas, neoplatónicas de la Masonería Veracruzana, o cuestiones como estas de otorgar niveles apresuradamente también dependen del afán de quedar bien con el poderoso en turno. Por lo mismo causa extrañeza que Jara haya sido iniciado Aprendiz el 15 de junio de 1926, y para el 27 de julio ya era exaltado al grado de Maestro Masón, cuando lo normal, común y corriente (en el caso más apresurado) es llevarse dos años por decir lo menos entre el primer y el tercer grado de la Masonería Simbólica Universal. Obviamente que para abril de 1927, el Hermano Heriberto Jara Corona ya es Venerable Maestro (Presidente) de su Logia. Apreciemos que en todos lados cuécense habas.
En el Gobierno de Ávila Camacho se le designa como Secretario de Marina (1940-1946), el primero en la historia de nuestro país, ya que no existía este ministerio. Y a Jara le tocó serlo en plena Segunda Guerra Mundial y, por lo mismo, enfrentar el ataque (y hundimiento) de los buques petroleros por submarinos nazis. Por cierto que tanto Jara, como Miguel Alemán Valdés, Secretario de Gobernación –y ambos veracruzanos y estudiados en Orizaba– originalmente se opusieron a declarar la guerra a las potencias del Eje. Cosas de política, como Vds. supondrán.
Recuérdasele también a Heriberto Jara por aquella infeliz puntada de mandar a construir buques de concreto. Una técnica que apreció en Cuba cuando fue enviado extraordinario y ministro plenipotenciario (1919-1920), y que intentó emular como Secretario de Marina. Hoy se sabe que sí es posible hacer barcos de concreto –que en aquellos años de 1940 se le consideraba el material del futuro–, pero que fallaría en los cálculos, pues tan solo al botar el casco al mar jarocho, este hundióse cual si se tratara de una pesada losa (y que lo era). Jara sería entonces motivo de mordaces burlas entre los veracruzanos testigos de la anécdota.
Premio “Lenin de la Paz entre los Pueblos” otorgado por la Unión Soviética en 1950, primer mexicano en recibirlo (también fueron galardonados Lázaro Cárdenas y David Alfaro Siqueiros) y en 1959 merecedor a la medalla “Belisario Domínguez” que confiere el Senado de la República. Ya retirado de toda actividad política y militar, Heriberto Jara Corona fallecería en la Ciudad de México el 17 de abril de 1968.

[email protected]