Hacer reír a la gente, un trabajo difícil

Antonio Arragán
El Mundo de Córdoba

Región.-La falta de empleo, problemas económicos, estrés y efectos de la pandemia de covid 19 ha provocado que la población viva a prisa y se olvide de sonreír, así lo ve el payaso Llaverito, quien da vida a Simón, un muñeco ventrílocuo que en la imaginación de su creador tiene seis años.
Enfundado en un overol café, tenis blancos, el rostro pintado con dos corazones en la mejillas, el muñeco de madera, de los pocos originales que quedan en la zona, cobra vida a través de su creador José Luis Benitez Tello, nombre original del payaso, quien dijo quellegó con su familia proveniente de Tlaxcala hace unas semanas para intentar sobrevivir, pues tampoco hay empleo.
Pese al riesgo de contagio por coronavirus, diariamente labora diez horas a bordo de autobuses de transporte público que cubren las rutas a los municipios de la región,
Aseguró que en sus más de treinta años de carrera de payaso nunca fue tan complicado hacer reír a la gente, atribuye a los tiempos difíciles por los que cruza la humanidad.
“Soy un niño de seis años que no comprende muchas cosas, yo solo quiero hacer reír a la gente y que mi creador lleve un poco de dinero a casa, me gustaría que me invitaran a fiestas para sacar algo de dinero y salgamos de los apuros en los que andamos”, dijo el ventrílocuo que era manipulado por Llaverito.
Ambos trabajan en el transporte público intentando hacer reír a los pasajeros que agobiados por el estrés dice se olvidan que “una sonrisa sana el alma”. Al día obtiene de 150 a 200 pesos que utiliza para pagar la renta y comprar alimentos, pues a pesar del riesgo que representa su trabajo en estos días por estar en contacto diariamente con cientos de personas, la necesidad lo obliga a salir con su muñeco que a través de movimientos y chistes intenta sacar una sonrisa en tiempos complicados.