Culpa y responsabilidad

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DESDE EL PORTAL

Marcela Prado Revuelta

¿No le gusta a usted la actual situación en el País?. ¿Está realmente furioso porque el PIB ha bajado un 17%, cuando menos, en el curso de los pasados 18 meses?… ¿Se trepa usted por las paredes, de rabia y dolor, porque su amigo el médico, su amiga enfermera, han muerto contagiados de coronavirus?…

Si usted, como millones de mexicanos, está realmente aterrado por el aumento de la delincuencia y la inseguridad, el desabasto de medicamentos y de insumos hospitalarios, la falta de pruebas adecuadas para la pandemia, las cotidianas mentiras sobre la misma, el cierre de pequeñas, medianas y grandes empresas, la brutal pérdida de empleos, los niños tomando clases en casa, (pero no todos, porque no todos tienen internet, y estamos creando una desigualdad que será peligrosa en el futuro), la corrupción que aflora alegremente y con total impunidad, tiene usted razón.

Pero me permito decirle que, además de razón, USTED tiene la CULPA. No tuvo la intención, pero tiene la culpa.

Si usted –por dejadez, desidia, incredulidad, apatía o cualquier otra razón-, no ejerció su Derecho al Voto, conforme al Artículo 36 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, usted tiene la culpa de la situación.

Lo que es “mas pior”, como dice mi afilador, usted también tiene la RESPONSABILIDAD, porque no cumplió con su obligación de votar, conforme al Artículo 37, Fracción III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Si no votó, usted no le cumplió a México. Sobre todos nosotros recae la culpa y la responsabilidad de la situación.

El “divide y vencerás” es milenario.

Premisa: usted votó, pero es claro que votó por su amigo y por su partido, sea el que sea. No pensó, nunca pensó, en el futuro de México. Votó por razones personales o grupales, pero no por razones de un auténtico cambio en el ambiente político de México.

Más del 50% del padrón electoral de México está fragmentado en innumerable partidos políticos, (en nuestro estado existen cuatro partidos más, ya autorizados hace poco. Más de “divide y vencerás”).

Los actuales movimientos ciudadanos, buscando unificar a los ciudadanos mexicanos para las elecciones del 2021, sufren los mismos inconvenientes: la fragmentación.

No hemos logrado los ciudadanos mexicanos, repito, no hemos logrado, hacer a un lado los intereses personales, grupales y partidistas, y pensar en una coalición de partidos y grupos ciudadanos que sea imbatible en el futuro, en las urnas. Calladamente, decididamente.

No hemos logrado dilucidar que, cumpliendo con nuestra obligación al voto y ejerciendo nuestro derecho al voto, podremos darle un giro total a lo que estamos viviendo.

Todavía no lo hemos logrado. Y el tiempo corre…

La culpa mira siempre hacia atrás: lo que pasó fue nuestra culpa.

La responsabilidad mira al presente y al futuro: en todos los ciudadanos mexicanos descansa la responsabilidad de mejorar el futuro. Así de fácil.

Nos falta, todavía, dejar de pensar en “nosotros” y comenzar a pensar en “todos nosotros”…

Y me sigue faltando Diógenes y su lámpara, ¡carajo!…