Hasta 8 años de cárcel por acosar a menores

Jazmín Suazo
El Mundo de Córdoba

En la Gaceta Oficial del Estado se publicó la más reciente reforma al código penal, y aunque en la propuesta original solo se buscaba sancionar el acoso y hostigamiento contra las mujeres, el dictamen se cambió y se sancionará con cárcel, y la pena se agravará si el delito se comete contra un menor.
Cuando la víctima de acoso sea menor de dieciocho años o no tenga capacidad para comprender el significado del hecho, se impondrá una pena de dos a ocho años de prisión y multa por el valor diario de hasta quinientas unidades de medida y actualización vigente, es decir, 43 mil 440 pesos.
Comete el delito de hostigamiento sexual quien, con fines lascivos, asedie a una persona de cualquier sexo, valiéndose de su posición jerárquica o de poder, derivada de sus relaciones laborales, docentes, domésticas, religiosas, o cualquier otra condición que implique subordinación de la víctima.
Al sujeto activo se le impondrán de dos a cinco años de prisión y multa por el valor diario de hasta trescientas unidades de medida y actualización vigente. Cuando la víctima sea menor de dieciocho años o no tenga capacidad para comprender el significado del hecho, se impondrá una pena de dos a ocho años de prisión y multa por el valor diario de hasta mil unidades de medida y actualización.
Si el agresor es servidor público y utiliza los medios y las circunstancias que su encargo le proporcione, será destituido y se le inhabilitará para ocupar otro empleo o comisión públicos, hasta por cinco años.
De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia el acoso sexual se define como: “una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos”.
Igual que el hostigamiento sexual, expresa un ejercicio de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para las víctimas, independientemente que se realice en uno o varios eventos.
Un elemento crucial para reconocer cuando estas conductas ocurren es el consentimiento. Es decir, si no son deseadas, permitidas, o toleradas de forma explícita por dos o más personas que participen de ellas, las conductas de carácter sexual que invaden el espacio de la libertad psicosexual constituyen actos de hostigamiento o acoso sexual, según corresponda.