Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 9,14-15:

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos?. Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.
Palabra del Señor.

La penitencia y la vida de austeridad como elemento purificatorio de las faltas y pecados es un elemento importante en toda concepción religiosa. En Israel era algo fundamental ante el riesgo de apartar el corazón de la voluntad de Dios.
Pero ante la presencia de Jesús el acento es diferente, él es la causa de la alegría, quien da el perdón de los pecados e introduce en la alegría del Reino de Dios. Cuando Jesús se encuentra en la vida de alguien se refleja en actitudes cotidianas de alegría, paz, comunión con los que le rodean; quienes conviven con ellos perciben esta situación interior lo que ayuda a experimentar la presencia del Reino que viene con Jesús. Es algo experimentable no tanto doctrinal.
Pero también se advierte que si el novio es arrebatado, situación que se da cuando el hombre cae en el pecado, se deja llevar por sus pasiones o vicios, entonces si será necesario ayunar, es decir, privarse de todo aquello que nos relajó y nos condujo a apartarnos en los hechos del camino que Dios ha propuesto al hombre para ser feliz.
Si el hombre pierde a Jesús de su vida, pierde el sentido de vivir e interiormente experimenta la fractura de su estabilidad y su paz. Es por ello que has te estar atento a no permitir que los problemas, pasiones u ocupaciones te aparten de Jesús y su voluntad.