Atrapado por la pandemia

Paco Montes
El Mundo de Córdoba

Si Alejandro hubiese decidido retornar a México en la fecha programada, podría haberse quedado varado en Santiago de Chile, tras el cierre de fronteras debido a la pandemia de covid-19. Hoy lleva cuatro meses en Argentina, disfrutando de sus padres pero esperando el momento ideal para regresar a su casa en Fortín de las Flores, donde ha formado su familia desde hace 11 años.
El 18 de febrero, el chef Alejandro Sosa partió de México a Buenos Aires, Argentina. Acudió al festejo de una sobrina y al cumpleaños de su padre. Programó su viaje para retornar el 18 de marzo. Era un viaje pactado desde hacía meses. Estando en Argentina, se registró el primer caso positivo de covid-19 en ese país, a inicios de marzo. Hasta el viernes, se contabilizan 69 mil 941 contagios y 1,385 muertos, siendo Buenos Aires, la ciudad con el mayor número de contagios (35 mil 044) y fallecidos (625).
Desde allá, Alejandro accede a una plática con El Mundo para magnificar la pandemia que ha golpeado al mundo pero que también lo ha unido en el mismo sufrimiento. Y comparte su día a día pero también las estrategias aplicadas por el gobierno argentino para tratar de contener los contagios.
“Implementamos una rutina, papá, mamá y yo. Uno está encargado de barrer, otro de cocinar, otro de trapear y de hacer los mandados. Estamos en cuarentena estricta, más de 500 metros no te puedes alejar de casa porque te puede parar la policía, y si no portas un permiso, te pueden dar una multa o te pueden detener por decreto”, explica. La situación contrasta con México, donde la población únicamente recibe sugerencias de quedarse en casa y guardar la sana distancia.
Sus medidas de prevención al salir de casa y retornar, coinciden con lo que cada vez más familias mexicanas comienzan a hacer: “hago las compras, tengo dos mudas de ropa: la ropa de mandado la dejo afuera y adentro tengo otra muda. Se hace un hábito”.
Mientras en México las medidas de distanciamiento social no han sido obligatorias, y hasta el jueves se registraban 29 mil muertes, en Argentina entre el 15 y el 20 de marzo inició una cuarentena obligada. Ésta volvió a iniciar a partir del 1 de julio y terminará a fines de julio. La cifra de muertos asciende a 1,385, una cifra muy por debajo de México.
“Acá primero fue una cuarentena estricta, después una cuarentena focalizada, localizaban los focos de infección y hacían cuarentena, después fue una cuarenta flexible de prueba para ver cómo reaccionaba la sociedad y se liberaron comercios, se empezaron a flexibilidad actividades al aire libre, y se incrementaron los contagios, por eso vamos para atrás”, cuenta Ale a través de una videollamada. Hoy mismo vive de nueva cuenta en aislamiento obligatorio.
Otra de las diferencias es que allá, el gobierno de Alberto Fernández, ayuda con 120 dólares mensuales, un aproximado de 2,600 pesos mexicanos, a las personas vulnerables, con lo que se fomenta a guardar la cuarentena. “Es un apoyo económico porque las cosas están caras, pero sí es una ayuda, sí es un estimulo para que te quedes en tu casa”.
Actualmente el aeropuerto continúa cerrado, no hay posibilidad de viajes internacionales, por lo que su regreso a Fortín tendrá que esperar, “hasta el momento me están buscando vuelos porque como no abren las fronteras es imposible que encuentre vuelos”, dice.
Y aunque está feliz al lado de su papá y de su mamá, extraña su otra tierra, la de los años más recientes, México, exactamente Fortín, donde hizo vida, donde es chef y gerente del restaurante “Caminito”. Extraña preparar sus empanadas, sus pizzas, el chorizo argentino y su mate. Añora también volver a ver a Katy, su esposa, con quien se comunica todos los días a distancia, esperando el momento para poder reencontrarse, cuando el covid-19 lo permita.
“Lo más probable que para agosto empiecen a abrir los aeropuertos”. Mientras tanto, habrá que esperar.