La cultura contra las drogas

Jessica Ignot
El Mundo de Orizaba

La pobreza, la discriminación y no tener oportunidades para estudiar, propició que en el municipio de Ixhuatlancillo, los niños, adolescentes y jóvenes se sumieran en el consumo de drogas.
Hace seis años, las mujeres del municipio detectaron un problema grave, pues desde muy corta edad, sus niños, adolescentes y jóvenes empezaban a consumir inhalantes de PVC… “la droga de los pobres”, como ellos le llaman.
Bastaba tener 10 pesos para conseguir esta droga, que no solo los volvía en adictos, neurológicamente los mataba, les destruía la razón y los nervios. Muchos de estos chicos, terminaban colgados de una soga en un cuarto de su casa… se suicidaban.
Y es que quienes consumen aire comprimido o burbujas de PVC pronto se ven dañados por sus efectos inmediatos que es la muerte de neuronas que se provoca al disminuir la cantidad de oxígeno que llega al cerebro.
Hoy, el panorama es otro. Las mujeres y las autoridades se involucraron en un gran proyecto cultural para rescatar a esos niños, adolescentes y jóvenes de las drogas.
Hace seis años, anualmente se registraban hasta 25 casos de suicidios en niños, adolescentes y jóvenes, sus edades eran desde los seis hasta los 20 años; todos los casos, estaban relacionados con el consumo de drogas.

Cifras a cero
Hoy, la cifra se ha disminuido prácticamente a cero. En 2019 solo se registró un caso, y en lo que va de este año, se lleva un caso, pero es de un chico originario de Ixhuatlancillo que estaba viviendo en San José Xalostoc, en el municipio de Ecatepec, en el Estado de México, en donde está un grupo grande de indígenas ixhuatecos trabajando y comercializando artesanías.
Cecilia Contreras, fundadora e integrante del Mujeres Voluntarias para el Desarrollo de Ixhuatlancillo Asociación Civil, explica que el municipio mantiene una lucha frontal no solo contra la pobreza extrema y la discriminación, sino contra el consumo de drogas en niños, adolescentes y jóvenes.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, Cecilia Contreras, mujer nahua de Ixhuatlancillo, artesana, comerciante y estudiante de derecho, señala que durante seis años, las mujeres ixhuatecas han emprendido una lucha férrea por arrebatar a sus jóvenes y niños de las drogas y el suicidio.
Han obligado a las autoridades a atender este problemática y a darles a estos chicos mejores oportunidades de vida, para que su refugio ya no sean las drogas, sino ahora lo sea el arte, la música, la pintura, los estudios.
Hasta hace seis años, al recorrer las calles de Ixhuatlancillo se observaban latas amarillas de solventes tiradas en las calles e incluso jóvenes “atolondrados” caminando como “zombies” por el pase del inhalante.

El panorama
Hoy se observa a otro tipo de jóvenes, niños corriendo y jugando en las calles a las escondidillas o encantados, adolescentes platicando o acompañando a sus padres, jóvenes trabajando en la construcción o en la elaboración de artesanías.
Por años, estas mujeres activistas tocaron puertas en la dependencias de salud y con las autoridades municipales, llevaron oficios a la Secretaría de Salud, a los alcaldes de administraciones pasadas. Solo pedían un programa integral que permitiera dar a los niños y jóvenes otras aspiraciones, tener otras oportunidades, tener otra motivación y atención medica que les permitiera expandir su visión de la vida y evitar engancharse en las drogas.
Pero ante la indiferencia, las mujeres decidieron arrancarle a las drogas y al suicidio a sus niños y jóvenes. Ellas sabían que tenían que hacer algo, porque las autoridades no lo hacían y ese abandono de las autoridades iba a provocar más muertes.
cecilia relata que emprender esta lucha no fue sencillo, tuvieron primeramente que informarse sobre las adicciones y los tipos de drogas. Se capacitaron con especialistas, con neurólogos, psicólogos y psiquiatras.
El solvente es un químico letal de fácil acceso, muy económico, pero destruye el sistema nervioso de las personas.
“Tratamos de informarnos y tocar varias puertas a nivel estatal, a nivel municipal y no teníamos respuesta. Por eso nosotros empezamos a implementar los grupos de danza prehispánica, talleres de pintura, de arte, era con lo que nosotros podíamos apoyar y las mamás también, pues nuestro pueblo es artesano y comerciante”, relata.
Llevaron un registro de notas periodísticas sobre los suicidios y se percataron que a un lado de la escena, siempre aparecía una lata de solvente, de ahí la relación entre la droga y las muertes.
Lo más duro fue darse cuenta que uno de los factores por el que los niños y jóvenes caían en el consumo de solventes, era porque estaban sumidos en la soledad. Por necesidades económicas sus padres salían a comercializar sus artesanías a otros estados del país, dejando solos a sus hijos.
“Sentimos que fue porque descuidábamos a los niños porque teníamos que salir a trabajar, y se quedaban solos, sin recibir atención ni educación adecuada. A raíz de la pobreza en la que vivimos, nos obliga a salir a trabajar fuera y dejar a nuestros hijos por seis o siete meses para conseguir dinero para mantenerlos”.

Las ferias
Tras constituirse como organización, se hizo una serie cultural que es una feria itinerante bajo el nombre: “La Feria de las Flores y Artesanías Indígenas” en donde se formó una cooperativa con la participación de 220 familias. A través de este esquema se llevan las artesanías de muchos ixhuatecos a las diversas ferias de los estados del país y ciudades, para permanecer por 15 días. Los artesanos se rolaban los espacios para salir a estos lugares, por tanto, se dejó de descuidar a los hijos.
Con la nueva administración municipal a cargo del alcalde Israel Pérez Villegas, dijo, se tiene el apoyo de la Escuela de Iniciación Artística de Ixhuatlancillo perteneciente al INBA, en donde los jóvenes pueden tomar diversos talleres enfocados a las artes.
El Ayuntamiento apoya a los jóvenes con los gastos de inscripción, materiales e incluso viajes cuando tienen que salir a sus actividades.
Los niños no solo toman talleres de danza, teatro, literatura, pintura, música, encuadernación, cómputo, sino también son llevados a sus presentaciones o son acercados a foros y exposiciones.
Ahora, dice Cecilia, se trabaja en conjunto con las autoridades municipales, a través de pláticas, foros, orientación y consultas psicológicas. Incluso el DIF de Orizaba se ha sumado en apoyar a esta municipio hermano con atención psicológica, pláticas sobre derechos y combate al maltrato infantil.
Cecilia reconoce que falta mucho por hacer, que no se debe de bajar la guardia, la comunidad y las autoridades están sumamente comprometidas e involucradas en seguir combatiendo las drogas con el arte; a los niños y jóvenes se les ve tomando sus talleres, algunos han retomado sus estudios y se les apoya para que sigan dándose cuenta de que aun viviendo en un municipio indígenas y con pobreza, tienen oportunidades y herramientas para salir adelante.

El promedio
10
Años es la edad en la que inician los niños en el consumo de drogas ilícitas en el país.
12
Años es la edad promedio en la que los niños en Veracruz inician en el consumo de drogas ilícitas.
15
A los 19 años es cuando se concentra el mayor consumo de drogas en Veracruz,

Fuente: Centros de Integración Juvenil.

Consumo
Los inhalantes es la segunda droga que más se consume por primera vez entre los adolescentes veracruzanos, el 25.6 por ciento de quienes ingresaron a un tratamiento reporta haberlos consumido. La primer droga en consumo es la mariguana y en tercer lugar, la cocaína.

El lugar
Veracruz se ocupa en el cuarto lugar nacional en suicidios de adolescentes y jóvenes, y en dos de cada 3 muertes, los menores consumieron droga o alcohol antes de quitarse la vida.

Caso que prende alertas
“Ana” (nombre ficticio) fue una joven que a los 15 años se quitó la vida, su cuerpo apareció colgado de una soga en el techo de su habitación de madera. Sus padres sabían que algo no estaba bien con su hija, la veían salir por las tardes, comportarse de manera agresiva, tenía la mirada perdida, no se aseaba, tenía comportamientos “raros”. Sin embargo, sus padres, humildes artesanos nahuahablantes no sabía de qué se trataba, veían que lo que pasaba con su hija, pasaba también con sus vecinos, con sus amigos y otros familiares. Era el inhalante que le “consumió el cerebro”, le mató la razón, ya no la dejó pensar y se suicidó.
Como Ana, muchos casos más se documentaron, por ello las mujeres ixhuatecas tomaron la tarea de crear programas que permitieran combatir a las drogas y los suicidios.