Entre templos y dragones

Por Lolis Becerra de Del Río
Colaboración Especial

En materia sexual la mujer yugoslava es de las más liberadas; para ellas no existen los prejuicios, incluso allá el aborto está legalizado.
Cuentan que hay una calle donde, durante las tardes se cierra el tráfico, ahí se forman grandes grupos y mientras los viejecitos conversan, los ‘chavos’ ligan con las lindas mozas; parece ser que hay un puente y a ambos lados de este se encuentran sendos dragones (símbolos de la ciudad), el caso es que dicen que el día que el puente sea cruzado por una mujer que sea virgen, ese día los dragones vuelan ¿ustedes qué creen? Porque allá hay viejitos que esperan algún día ver que los dragones emprenden el vuelo.
Los templos abundan tanto en las ciudades como en el campo, los curitas católicos pululan y las negras túnicas y grandes barbas de los ortodoxos, tampoco escasean. Por muy acendrado que dice es su comunismo, tienen por costumbre decir con mucha frecuencia ¡Gracias a Dios! o ¡Dios Mío! La constitución que rige al País sostiene que ‘la fe’ es asunto libre y privado de cada individuo, tanta es la libertad y el respeto existentes, que se pueden fundar escuelas de teología para la formación de sacerdotes y lo que es más, tienen derecho de propiedad sobre bienes raíces.
Dicen que en el aspecto religioso los ortodoxos ocupan el primer lugar en número, luego los católicos y después los musulmanes, de menor importancia en la judía, la protestante, nazarena (la cual desconozco): todas en conjunto hacen de Yugoslavia un país de gran número de creyentes, pareciéndome asombroso que tanto el alto clero como el inferior, así como todas aquellas personas que trabajen para las comunidades religiosas, pueden gozar de Seguro Social y del derecho de Jubilación.
Como verán este país tiene una personalidad muy especial y digna de todo encomio, pues en realidad practica un auténtico respeto en lo que hace a credos religiosos; yo traté y logré entrar a un templo católico casi a codazos, pues el templo estaba a reventar.
Comercio y comida
Es un país que además tiene muy buenos medios de difusión pues cuenta con 174 radioemisoras y nueve centros de TV, contando con un aparato de televisión por cada nueve habitantes.
A Yugoslavia le dicen “Torre de Babel”, pero es un país que da fe de que es posible la convivencia, aún existiendo la convivencia de orígenes, lenguas, culturas, etc.
A unas cinco cuadras del restorán enclavado en la Plaza de la República, se encuentra un barrio bohemio de los más mono, agradable y pintoresco que mente humana se pueda imaginar, se llama Skarladija, se trata de un barrio pequeñísimo, o mejor dicho, sólo son unas cuadras donde todo tipo de gente deambula de las 8 de la noche en adelante; son callecita empedradas y ligeros desniveles, así que hay que ir -deberás- con zapatos propios, si quiere uno tener una pequeña garantía de no romperse un tobillo.
Abundan los restorancitos pequeños y bien presentados, al empezar este barrio hay una gran fuente que mucha gente toma, o como punto de descanso, o para tomar fuerzas para la caminata. Cuando nosotros desembocamos ahí, la belleza de la fuente y una gran hilera de gente haciendo cola (como para entrar a un cine) fue lo que llamó nuestra atención; la cola obedecía a la espera de muchas personas para adquirir una especie de torta que dos mujeres preparaban con una ‘maestría’ digna de grandes prestidigitadores ¡Qué manera de estar sincronizadas! y luego Con su torta en mano y cara de delicia, se sentaban bordeando la fuente o en cualquier quicio a comerlas.

Demanda de ‘tortas’
Nos quedamos un buen rato admirando a las ‘torteras’ y luego a los consumidores, tal vez porque era hora de cenar, o bien buscando algo que se come con gusto, sucede lo que con el bostezo, que se pega, así con el apetito, que se abre; resultando que se me antojó de mala manera probar aquello que tanto éxito tenía y era la causa de tantas caras agrias por parte de los dueños de los restaurancitos vecinos.
¡Lo que es la competencia! o la fuerza de la oferta y la demanda, el caso es que muy decidida me puse en la fila para adquirir aquello y devorarlo, pero el entusiasmo me duró lo que al triste la alegría, pues Felipe me hizo ver la posibilidad de que ‘eso’ no me gustara y me convenció de cenar en uno de tantos y comentados restaurantes.
Así lo hicimos y la ternera que cenamos estaba francamente rica; ya para terminar se nos acercó un muchacho de origen chileno, aclarándonos que nos había visto y escuchado hablar en español, y que le sería muy grato intercambiar impresiones con nosotros; acto seguido aceptó tomar una cerveza y la sobremesa fue francamente amena, lógicamente salieron a relucir cuatro nombres casi obligados: Allende, Pinochet, Echeverría y Tito…y el tiempo se nos pasó sin sentir, pues su compañía resultó un agradable imprevisto.
Luego paseamos por aquel pintoresco lugar y me quedé con una duda que no puede aclarar, resulta que en un puesto de chácharas, antigüedades, baratijas, marcos, espejos, etc., había una persona atendiendo dicho puesto, pero por más que lo observamos, no nos pusimos de acuerdo sobre si era un enano albino, o era un niño gordo y muy rubio, lo único que no tiene discusión es que lo que estábamos viendo era un caso fuera de serie.
Había grupos de muchachos con guitarras, personas sentadas en los quicios, algarabía de juventud, cantidades de turistas de todas las edades y reinaba en general una sana y evidente alegría, puedo decir que esta noche dejó en mí grato recuerdo ¡Aunque no comí la torta de Keimak!
Se supone que la mejor marca de cerveza que se puede tomar en Yugoslavia se llama “Nikjicko Pivo” fácil el hombrecito ¿verdad? Así como para acordarse de él en cualquier momento. En cambio la palabra “izlaz”, quiere decir ‘Salida’.
La Universidad de Belgrado cuenta con una asistencia de noventa y tres mil estudiantes y su moneda se llama ‘dirhans’. Nos comentaba la guía que la renta de una casa con dos habitaciones, era de unos 400 dirhans y aunque existe la propiedad privada, esta no puede incluir grandes fincas.

La próxima semana…
Viajando a Topola