Un padre extraordinario

Adriana Estrada
El Mundo de Orizaba

La necesidad de tener un padre extraordinario siempre estuvo en la mente de Antonio desde sus primeros años de vida, y esto debido a que creció sin la figura paterna, pero eso no fue impedimento para que dentro de sus metas planeara ser el mejor para este papel, cuando así la vida se lo permitiera.
Desde hace ocho años, Antonio se convirtió en el papá de Zoe, una niña alegre y con el espíritu enérgico, producto de las enseñas y vivencias que Antonio ha sembrado en ella, y aunque en sus primeros años ella era muy apegada a su mamá, por cuestiones familiares, los últimos años la relación con él ha sido aún más estrecha, papel que como padre no ha sido nada fácil, pero que cada día se esfuerza para convertir cada momento en algo extraordinario.
“Desde hace muchos años me imaginaba siendo padre, vengo de una familia donde no lo tuve, fui educado por una mamá soltera y desde ahí juré tener ese compromiso, de ser padre de la mejor manera posible, y que cuando llegase el momento de ser padre fuera yo la mejor opción”, dice Antonio.
Aunque Antonio no se considera un padre espectacular, sin duda en los momentos que comparte con su hija involucra el corazón y la mente, además de que trata de que cada día sea mejor que el anterior, y que en cada uno deje un aprendizaje positivo en Zoe pasando a ser parte de su formación humana, llena de valores.
Los esfuerzos que diario debe hacer Antonio para que su hija vea en él el mejor ejemplo que como padre se pueda tener, se mezclan con la responsabilidad de cumplir con un trabajo demandante, pero que sin duda no va más allá del amor que como padre tiene, y que así sea cansado o con un día estresante encima, su responsabilidad con Zoe siempre irá por encima de todo.
“El verla feliz, el verla que sonríe y que cada etapa de su vida lo está haciendo bien y lo afronta con la felicidad pertinente, eso para mí es totalmente grato”, dice Antonio.
El trabajo que como padre ha hecho hasta el día de hoy, espera haya sido el correcto y que nada haya faltado, para que en un futuro él pueda disfrutar de la gran persona que deseó formar a través de los momentos que puso en su corazón.
Para Antonio el momento más feliz de su vida sigue siendo aquel 12 de junio de 2012 a las 6:58 de la mañana, cuando por primera vez cargo a su hija, vió sus pequeñas manos y desde ahí decidió jamás soltarlas.
Su esfuerzo para dejar a Zoe un mundo lleno de esperanza y con estabilidad emocional es uno de los deseos de Antonio, que independientemente de la situación de pareja en la que se encuentra, el estar cerca de su hija para formarle un carácter y una paz mental estará siempre por encima de todo.
Aunque autodefinirse como padre es una pregunta difícil para él, sin duda el escuchar su historia, la manera en que describe los momentos que pasa con su pequeña de 8 años, su compromiso, alegría, disciplina y el envolucramiento con la vida de quien lo ve como un ejemplo, hacen que Antonio se convierta en un papá extraordinario.

Tiempo de calidad

El ejercicio físico es uno de los momentos que Antonio disfruta con su hija, pues han compartido carreras locales juntos y rutinas de deporte hasta dentro de la casa, actividades que a Zoe le fascina hacer y disfruta aún más al lado de su papá.
La lectura es también parte de los momentos que más disfrutan hacer como familia, pues está seguro que a través de las letras podrá fomentar en ella valores que se complementarán con sus vivencias.