Tejiendo la esperanza

Carmen Lara

El Mundo de Orizaba

Tejer la historia del arte textil en la Sierra de Zongolica no ha sido fácil, sobre todo cuando hay desvalorización del trabajo, el regateo, la discriminación y el pensamiento de que los pueblos indígenas no pueden estar a la altura de las grandes casas de costura en el mundo. 

Esta problemática llevo a Miguel Sosme a iniciar la búsqueda de trenzar nuevamente la historia de las tejedoras de Zongolica, con hilos llenos de esperanza que procuran darle a estas mujeres el lugar que por derecho les corresponde en la historia del arte indígena.

A través del documental “Tlakimilolli” (Voces del telar), se relatan diversas historias de las mujeres de la sierra y del arte textil que vive en ellas mientras bordan.

“Tlakimilolli”, es el primer documental en lengua náhuatl, donde se revelan las historias que atesoran las altas montañas y los conocimientos que han trascendido de generación en generación. 

El hilo primero

Antes de que se tejiera este documental, primero se hiló el libro “Tejedoras de Esperanza” en el año 2014, mismo que ganó cuatro premios que tienen que ver justo con la visibilidad de las comunidades y el trabajo de las mujeres indígenas. 

“Estos reconocimientos nos permiten entender el trabajo textil no solamente como una producción o un trabajo, sino como una auténtica producción estética, artística y creativa que en México ha sido muy poco conocida”, relata Miguel en entrevista para El Mundo de Orizaba. 

En 340 páginas se habla del trabajo textil en la Sierra de Zongolica, así como de las experiencias de género de las artesanas de Atlahuilco, Tequila y Tlaquilpa. 

Con el paso del tiempo Sosme vio que el libro no tenía el alcance que deseaba, además de que su distribución era muy pequeña y dirigida más que nada a un público académico.

Fue entonces que buscando fuera accesible y fácil de asimilar, se le ocurrió el documental en 2016, justo cuando había una convocatoria del FONCA para proyectos culturales. 


Con voz

Uno de los objetivos, al iniciar el proyecto en 2016 y 2017, era darle voz a las personas que crean el trabajo artesanal y qué mejor que hacerlo en su propia lengua materna. 

“Lo del documental fue una forma de llegar a un público más amplio, nosotros pensamos en una estrategia de difusión que fuera menos compleja y más fácil de mover y sobre todo de llegar a otros públicos”, relata Miguel.

Y entonces se comienza a trenzar otra historia de las tejedoras de la sierra, visitando la región, haciendo entrevistas, en español y náhuatl. 

Debido a la disposición de las artesanas para participar y contar sus historias, en ocho días grabaron el documental, pues todas manifestaron querer generar un cambio. 

Los retos

Grabar en náhuatl fue un reto porque solamente contaban con la traductora Fortunata que realizó todo este trabajo, pues el documental viene traducido al español para las personas que no hablan la lengua materna. 

“La idea de este documental por un lado es recabar las experiencias y hacerlas visibles, mostrando las voces de las personas y lo que es el trabajo textil en su idioma”, acepta Sosme. 

Durante la producción fue evidente que se tiene todo trasfondo y un ritual simbólico e histórico para tejer, pero que no ha sido lo suficientemente valorado. 


Va a España

La primera proyección de “Tlakimilolli”, fue en Barcelona, España, después hubo otras proyecciones en Francia, gracias al apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como también en Estados Unidos, Canadá y en otros países de Asia.

“Algo que pasó es que 2018 fue el año de las culturas indígenas, es por eso que el documental tuvo mucha difusión dentro del país como fuera de, con financiamientos de México como de Estados Unidos”, indica Miguel.

La mayoría de las proyecciones tuvo lugar en Estados Unidos y también en festivales que tenían que ver con diversidad cultural, pueblos indígenas y con la promoción de México en el extranjero.

En un principio el proyecto sólo era para hacer difusión, sin embargo, con el paso del tiempo esta difusión de las comunidades se ha extendido todos los que han visto el documental forman parte de este tejido de esperanza en busca de dignificar el arte de la sierra de Zongolica.

El creador

Miguel es de Coatzacoalcos, su familia de Tuxtla. considera que eso ha sido pieza importante para tener un gusto por la cultura y las tradiciones. 

Sosme considera que ese acercamiento desde niño fue determinante para que en el futuro empezará a conocer más de lo que se hace en Veracruz, México y en las comunidades indígenas.

“A los 17 años comencé a estudiar antropología en la Universidad Veracruzana y a través de los libros que comencé a descubrir cada vez más todo el mundo indígena y concretamente el arte”, admite. 

El visitó la región de Zongolica como práctica de campo por parte de la escuela, lo primero que le llamó la atención fue que todo el proceso era totalmente artesanal, pues los insumos eran naturales y obtenidos de las plantas para la producción de los tintes.


El descubrimiento

Para él fue un descubrimiento del un mundo que no conocía a esa profundidad ni de ese modo, lo que lo llevó a darse cuenta de la gran riqueza cultural que se tiene en el país y que ha sido menospreciada.