¿En qué nos estamos transformando?

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El DINERO NO EXISTE

Luis R. Pérez Lezama*

Cuando esta columna se termine de escribir ya habrá en el mundo más de 6 millones de contagiados por el virus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad llamada COVID 19, rebasaremos los 400,000 decesos a nivel mundial y es probable que antes de que termine el año alcancemos los 10 millones de infectados y por supuesto estaremos a las puertas del millón de decesos. Datos que si bien cuentan con imprecisiones de estimación son serias aproximaciones con respaldo de mediciones serológicas y presupuestos robustos a nivel internacional tanto de países desarrollados como emergentes que -siendo pobres- han solicitado empréstitos (exceptuando México) para atacar esta circunstancia que si bien es cierto no afecta -por ahora- a mayúscula porción del planeta, ha sido suficiente para trastornar la vida de los seres humanos en el planeta y sobre todo su conducta económica.

En México el perfil perezoso del gobierno federal ha manejado un estilo de comunicación totalitario y discretamente desinteresado en el agotamiento de esfuerzos, toda vez que se dice que: -Como se trata de una pandemia “incontrolable” es “innecesario” agotar pesos y centavos para mitigar las pérdidas humanas. De hecho, durante la evolución de ésta pandemia en México y tras observar “cifras oficiales” con cerca de 100,000 infectados y más de 11,000 muertos por “neumonía atípica” es claro identificar que la estrategia más efectiva desde el oficialismo no ha sido golpear la amenaza con la fuerza del presupuesto, del “dinero del pueblo” sino atacar la situación usando la retórica para atender un riesgo de salud pública nacional intentando confundir a todos para salvar la imagen pública de un liderazgo siniestramente austero que de cualquier forma se irá desgastando pues al optar por “guardar en el cajón” los pesos y hacer sólo “lo posible” cuando había que hacer “hasta lo imposible” más de uno se sentirá decepcionado.

Del otro lado, por la parte económica las cifras de los últimos 15 meses son vergonzosas, es perfectamente descriptible pero injustificable el escenario de abandono (otra vez el desinterés por la cuantificación) que muestra un canal de descenso en el consumo, una postura recaudatoria progresiva pero discriminatoria, un subejercicio que lacera el gasto público, una extraña batalla contra un pasado corrupto en la inversión privada que destruye tanto aquellas que fueron pactadas con suciedad como las que no “tenían vela en el entierro”. Sumado a ello la debilidad estructural de la Balanza de Pagos que es prácticamente sostenida con alfileres” por la sub balanza de transferencias que gracias a las “remesas” de los paisanos mantiene “pataleando” al consumo dentro de un sector servicios que se hunde en un mar de venganza personal contra la riqueza, al tiempo que el sector secundario yace en el fondo de un océano donde manufacturas, automotriz y petroleros mueren ahogados. Huelga decir que la agonía del turismo se suma a la de la inversión de cartera que vuela asustada por este imperialismo acendrado y que el campo poco puede hacer cuando sólo pesa 5% s/PIB.

El escenario para México con este contexto ha sido analizado por medios nacionales, internacionales, por “técnicos” que algo sabrán de estos menesteres lo mismo en Europa que en América y no hay uno sólo que señale que esta estrategia de “austericidio” [Tenorio. R., 2019] tenga tintes de efectividad y por el contrario diversos documentos subestimados por el oficialismo pero llenos de cálculos que harían palidecer a Pitágoras muestran que cuando la medición del 2T’2020 “de a luz” será literalmente inconcebible afrontar la depresión más profunda en la que México habrá caído, que estará explicada por choques de demanda, de oferta, financieros y además, choques idiosincráticos, pues al haber “soltado” los controles estructurales del avance económico, la recuperación será también lenta, de cuando menos un lustro al tiempo que la transformación habrá tenido éxito, la destrucción y transferencia de riqueza habrán cumplido su propósito.

Por eso es imprescindible ver esta “película” con subtítulos, con traducción, aquí no hay ninguna guerra contra ningun neoliberalismo porque ese término no existe, se trata simplemente de una imposición de un estilo de gobernar que camina lento, ni siquiera se trata de una verdadera izquierda democrática y menos de una postura eminentemente de mercado, hay una confusión tremenda, un caos organizado y una actitud de atención a los “rebotes” en un país donde un día se dice una cosa y al otro día se corrige, para regresar a la instrucción inicial. La vulnerabilidad económica de México es más peligrosa que nunca.

Al cierre de esta columna seguimos sin un proyecto sensato, todas las direcciones que el inquilino de Palacio Nacional nos da son erróneas, no entiende el funcionamiento de la realidad internacional, ni le interesa, no respeta profesiones, la cuantificación está vetada, hay un enamoramiento de la posibilidad de crear una nación a su imagen y semejanza sin importar que estemos de acuerdo o no. En México no hay modelo económico, los destinos de la nación se construyen “sobre las rodillas” y el grupo que rodea al primer mandatario se aprovecha de su perfil alejado de las cifras para detentar el poder con la seguridad de que en algún momento el sacrificio pagará con creces la paciencia.

Este país es un chiste, lo mismo se proponen indicadores hedonistas, se manipulan datos, se omiten resultados y se descalifica todo lo que no sonría ante la postura oficial que se invoca a revanchas por ofensas propinadas en “tiempos de Don Porfirio”. En México pues, no hay modelo económico vigente, existe un proyecto personalísimo cuya estrategia es simple: El poder en un solo hombre respaldado por una cuarta parte de los mexicanos, así que si seguimos esta línea de pelear con fantasmas nos vamos a convertir en uno de ellos. Algo es claro, el golpe será tan duro que vamos a perder el conocimiento económico, se nos irá la luz, llegará el hambre, aparecerá el autoritarismo y se olvidarán las cifras. Eso sí, todo ello, mientras la felicidad llega al alma.

*El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER ThinkLab. Es académico y conferencista.  Twitter: @SAVERThinkLab