El pan en tiempos del coronavirus

Alán García
El Mundo De Córdoba

Antes de la contingencia, el panadero solose ponía su mandil y su gorrita blanca que identifica a estos artesanos de uno de los productos característicos de la región cafetalera, pero ahora con la alerta sanitaria, han tenido que agregar un cubrebocas a su atuendo, debido a que así lo pide el sector salud y además para su protección.
El señor Arturo Hernández Páez, propietario de uno de los establecimientos manifestó que han tenido que reforzar las medidas sanitarias, tanto para la venta como la elaboración.
Desde las 06:00 horas, el panadero Gerardo Hernández Cogco, con cinco años de experiencia en este oficio, inicia su jornada en una de las panaderías más antiguas de la ciudad, con más de 50 años de servicio.
Su rutina de higiene diaria al llegar es, primero cambiarse la ropa y zapatos, posterior lavarse las manos con agua y jabón, colocarse gel antibacterial y un cubrebocas y una malla en el cabello, procedimiento que hace de la misma manera al salir a casa.
“Como ocupamos muchas cosas, en este oficio es muy difícil estar limpiándolas seguido, lo que hacemos cada treinta minutos es limpiar una cosa, después cuando terminamos nuestra labor, dejamos todo bien, barremos todos los días y limpiamos nuestro lugar de trabajo y al otro día de la misma manera”, mencionó Gerardo.
Para evitar que el gel se quede entre el producto, inician con la limpieza del lugar y máquinas, a fin de diluir el líquido y comenzar con la elaboración de la masa.
A sus 50 años como encargado, don Arturo no había pasado por una situación similar a la de la pandemia, sin embargo, ha tomado medidas de higiene más severas con las que trabajaban para evitar el contagio entre su personal y su clientela.
“Con esta situación la venta de bajó hasta un 45 por ciento, pero por ser un producto de primera necesidad nosotros seguimos trabajando, el problema que con eso que la gente poco sale y no se vende mucho”, señaló el dueño de la panadería.