Riesgos y fatiga

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Mientras la “nueva normalidad” arranca supuestamente este lunes para un puñado de municipios del país con poca población y alejados de las zonas urbanas, la inmensa mayoría nos acercamos a los 60 días de vivir con las restricciones establecidas para evitar mayores contagios y muertes. Esta jornada, a la que todavía le faltan por lo menos dos semanas más en Veracruz, ha provocado ya un gran casancio físico y mental que ha provocado últimamente el relajamiento de las medidas a modo de rebelión o por el mismo hartazgo de las personas.
A esto se suma la creciente desconfianza hacia las autoridades y las ideas de conspiración que alientan que se gesten movimientos individuales o grupales para no usar cubrebocas, organizar fiestas, ir a los parques, invitar a la familia a celebraciones o reunirse con los amigos más cercanos. “Ellos están sanos”.
El desprecio a la necesidad de cambiar ciertos comportamientos para limitar la epidemia en México también va en aumento. A este comportamiento de resistencia de la sociedad a las restricciones impuestas -el cual repunta con la falsa idea de que ya no hay nada de que preocuparse, “si otros saldrán, por qué nosotros no”-, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha llamado “fatiga de emergencia”.
En la sierra de Zongolica, donde hay al menos cinco municipios sin contagios y sin vecindad con otros que registren casos, no se reanudarán clases y algunos continúan su actividad de manera normal como Texhuacan, donde no hay mercado y la vida ha sido la misma durante este tiempo, sólo se suspendió la venta de bebidas alcohólicas. En tanto, el municipio de Tezonapa anoche aparecía en el mapa de Gobierno del Estado con un fallecimiento derivado de Covid-19, lo cual lo deja fuera de la temprana reactivación. En resumen, la ilusión de los “municipios de la esperanza” no debe entrar en la cabeza de los veracruzanos para bajar la guardia y renunciar a lo que se ha logrado en esta agotadora contingencia.
Si existe manipulación de cifras o la mayoría de los gobiernos del mundo han visto disminuida su credibilidad, esto no debe ser motivo para echar todo por la borda. En Veracruz los informes oficiales nos dicen que todavía no llegamos al punto máximo de la epidemia. Para los que no creen es una burla, para otros una advertencia y hay un gran sector preocupado porque aquí la cuarentena se alargue.
Y es que el Gobierno de México ha puesto en manos de los gobernadores de los estados la decisión de mantener las restricciones hasta donde lo consideren necesario, aún después del 31 de mayo, cuando aparentemente el país inicie su regreso a la “nueva normalidad”. Creas o no creas en tu gobierno, imagina ese escenario.
En Córdoba, Orizaba y Fortín los casos siguen a la alza. Este último con tres muertes derivadas de complicaciones por coronavirus. Hace un mes ,la incidencia de contagios en el estado era de 1.3 casos por cada 100 mil habitantes y hasta este domingo ya era de 22.6, informó la Secretaría de Salud de Veracruz.
De la forma en que actuemos los ciudadanos en los próximos días y de las decisiones del Gobernador, alcaldes y alcaldesas, dependerá la evolución de la epidemia en nuestro estado. No duden que habrá alcaldes que decidan mantener sus propias medidas ante las voces que se han levantado sobre la existencia de más muertes de las reportadas.
Se ve lejano que una vacuna o tratamiento esté disponible para todos y tengamos una cobertura completa en el país. La vigilancia es responsabilidad de toda la sociedad.
La carrera hacia una meta desconocida está desgastando las fuerzas de familias y empresas, pero la amenaza de que puede ser peor sigue latente. No te rindas.

Unos por delante
Por lo pronto, las industrias de la construcción, la minería y automotriz iniciarán el proceso para reactivar su operación. Deberán llenar un cuestionario bajo protesta de decir verdad, serán supervisadas las medidas sanitarias por sorteo y a partir de hoy se anunciarán las oficinas a las que deberán acudir, según anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, no todos podrán reanudar actividades a la vez, por lo que las empresas se enfrentarán a adaptar sus turnos para disminuir el número de empleados, reducir sueldos o despedir a personal. No sólo es el regreso, sino los retos que representa.