‘Falta mucho para lograr la tolerancia’

Alejandro Aguilar
El Mundo de Córdoba

Acoso, discriminación, agresiones físicas, estigmatización, violencia sexual en espacios públicos, es parte del camino que tuvo que cruzar para defender y afirmar su identidad. Luna Linares Torrecilla Guzmán, activista por los derechos por las personas transexuales, reveló que en el Día Internacional contra la Homofobia todavía hace falta mucho por lograr la tolerancia y respeto hacia las personas de la comunidad LGBT.
Actualmente secretaria del Movimiento Diverso-Sexual de Córdoba, de la asociación Participación Veracruzana y delegada municipal de la Coalición LGTB de Veracruz, Luna Linares también se desempeña como estilista y profesora de este oficio.
No obstante, antes de ello ha padecido por dificultades. En el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, recordó que sin conocer estos términos y desde que tuvo uso de razón, jamás se visualizó como niño varón en la infancia.
Es por eso que desde la edad escolar, el acoso y demás agresiones por parte de los compañeros eran frecuente, sólo por el hecho de no cubrir los estereotipos sociales.
“En la escuela me golpeaban; ir al baño era difícil porque ya me seguían dos o tres chamaquitos que me querían tocar; me empujaban en la formación, en el recreo me aventaban balones, siempre con groserías me hablaban y en esa etapa era muy retraída”.
Y cuando su familia jamás abordó el tema y las situaciones adversas por las que atravesaba, su único refugio fueron las artes entre el teatro y el dibujo, así como el voleibol, el cual fue un medio para socializar.
Después de los 23 años decidió iniciar con su transición al género que se identifica, por lo que empezó a dejarse crecer el cabello y se sometió a un tratamiento hormonal, pero con ello también enfrentó los estigmas de las demás personas.
“Yo soy de las primeras mujeres trans en no llevar ese disfraz durante el día y tomo la decisión de ya salir con falda, vestido, zapatillas, maquillaje, bien arreglada como la hacían las demás chicas trans que lo hacían en la noche, y esto era recibir chiflados, pasar y que la gente se riera, gente gritando”.
Vista en la calle como “bicho raro”, refirió que el sólo hecho de salir a la calle le generaba miedo, incluso para trabajar representaba martirio y para pasar desapercibida se limitaba a vestir de gorra, pants.
“En varias ocasiones que pasaba por la catedral salían señoras y se ponían a rezar y me decían que era el demonio y que me iba ir al infierno. En el servicio público de transporte los tocamientos indebidos y me restregaban todo, así como de eres así y te tienes que aguantar”.

De violencia y burocracia
Luna recalcó que aún no hay una aceptación totalmente, ya que la sociedad tolera a las personas con diferente orientación sexual pero con restricciones, como indicó, siempre existe el “pero”.
Teniendo estudios en Administración de Empresas y con aspiración para cursar la carrera de Derecho, su simple forma de vestir como mujer fue un impedimento, ya que la institución le pedía asistir en pantalones, “no me quedó más que llorar”.
Señaló que el proceso para lograr los Derechos Humanos de las personas de la comunidad LGTB aún es lento. Relató que también fue víctima de agresiones físicas por parte de elementos de seguridad que sólo buscan generar multas en cada cambio de administración municipal
“Tuve dos agresiones junto con demás compañeras trans. Nunca he ejercido la prostitución, sin embargo tengo muchas amigas que sí, las saludé y llegaron las fuerzas castrenses e hicieron un levantamiento de nada más porque sí”.
Fue en el 2016 cuando busca con la creación de los Derechos de Identidad de género su cambio sexogenérico en la Ciudad de México, proceso que dura de uno a tres años, para que en su credencial del INE se modificara su género.
Y aunque en la capital esto genera un costo de 62 pesos por concepto de gasto del acta de nacimiento, en Veracruz esto se eleva de los 30 y hasta los 50 mil pesos, ya que en el 2017 el Gobierno de Veracruz pone candados jurídicos por lo que para hacer el cambio sexogenérico tienen que pasar por un proceso de resoluciones de juzgados,contratación de abogado papeleo, edicto, y demás etapas burocráticas.
Mencionó que aún las leyes y los Derechos Humanos están “en pañales” y en una sociedad totalmente machista por lo que consideró que es necesario que las personas con diferente orientación sexual sigan haciéndose visibles.
“Nunca acepten un respeto a medias, no pierdan el tiempo en que la gente entienda porque cuando es terca no va a entender”.
Por su parte, Ademari Montesinos Rosas, abogada y feminista del proyecto de estudios de género Semillas de Conciencia y Educación Generosa, explicó que el transfeminismo es una corriente que considera que las personas transgénero también padecen discriminación, por lo que es necesario evidenciar sus derechos