Tu nuevo normal 

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Ahora, cerraron las calles. El Centro Histórico está vacío. Las vallas te imponen a pasar uno por uno. Ser sanitizado es ya un término de nuestro lenguaje coloquial. Pasar por el filtro de un termómetro es tan habitual como esperar a que se ponga el verde para avanzar. Portar cubrebocas es obligatorio y a la vez un atuendo de moda. Tomar clases por Zoom se convierte en lo cotidiano para muchos. El servicio a domicilio y los pedidos por internet están en la lista de actividades que van a la alza en todo México. El encierro desgasta y junto a la familia, la mascota y los conciertos por redes sociales, también se van apagando los planes de inicio de año. Después de 50 días, así es la nueva normalidad.
A diario veo cientos de publicaciones que hoy se centran en lo que el mundo está enfrentando: contagios, enfermos, muertes, despidos, cierre de empresas, deudas, confrontaciones políticas, autoritarismo, reformas a las leyes, abuso de poder, omisiones, indolencia, protestas, negligencia, incredulidad, ensayos de vacunas, remedios y memes de la pandemia. 
Ante esta nueva realidad me pregunto si el confinamiento nos ha paralizado de un forma alarmante o es un shock temporal donde más allá de los discursos estamos trazando una ruta para salir adelante.  ¿Existe solidaridad y no la vemos en el encierro?¿Estamos cambiando para bien y esperando demostrarlo a la hora de salir o ya lo estamos haciendo desde ahora? ¿La seguridad en nosotros disminuye y la desconfianza en los demás va en aumento? ¿Hemos hecho lo que nos toca o esperamos a que hagan algo por nosotros?
A muchos nos gusta viajar con mapa y calendario, a otros les gusta la aventura y muy pocos saltan del avión sin paracaídas. ¿Cómo estás enfrentando la cuarentena y cómo esperas que sean los próximos meses?
Este fin de semana, medios internacionales cuestionaron los datos oficiales de muertos y casos positivos por Covid-19 en la Ciudad de México. “The New York Times”  y “The Wall Street Journal” señalaron omisiones en el reporte de decesos y el NYT advirtió que habría tres veces más muertos; mientras que el diario español “El País” publicó que en la capital, epicentro de la epidemia en México, habría más contagios de los publicados oficialmente. La reacción del Gobierno capitalino y del Federal fue desmentir las investigaciones y redundar en el discurso con el que se ha construido la torre de cifras.
Este abono a la incredulidad también modifica nuestra normalidad. No sabemos en dónde estamos verdaderamente parados. El enojo  por la sospecha de mentiras, el coraje por la falta de empatía de tus mismos vecinos, la sensación de abandono y una lucha de clases generada desde el centro del poder nos confrontan a tomar decisiones pensando en escenarios peores de los que vemos, leemos y escuchamos.
Así se trazan los mapas de prevención de crisis. Se dibujan escenarios catastróficos, para estar preparados ante efectos menores a lo previsto. Sin embargo, el abuso de optimismo demagógico puede ser dañino para combatir el caos y también abona a la desconfianza. Más que esperanza genera un humo de falsas expectativas. 
En Wuhan, China, origen de la pandemia, regresaron a la actividades con rigurosas medidas sanitarias. Niños con cubrebocas, pupitres cubiertos con cajones de acrílico para separar a los estudiantes, personal de salud sanitizando en las calles, distanciamiento social… y después de un mes de no tener registro de casos de Covid-19, ayer se dio a conocer uno nuevo. 
Este mismo domingo, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, advirtió que no se descarta que en octubre, junto con la llegada de la influenza, pueda haber un “rebrote” de casos del nuevo coronavirus. Es decir, el virus llegó para quedarse y quienes debemos cambiar somos nosotros. 
Para el especialista en medicina interna e infectología, Alejandro Macías, la transmisión del virus continuará de manera “regionalizada y diferenciada” al menos dos años después de este tiempo de aumento en los contagios; es por ello que, afirma el comisionado especial para atención de la influenza H1N1 en México, el fin de la cuarentena en el país no podrá ser uniforme y al mismo tiempo. 
En Jalisco, por ejemplo, el ciclo escolar para todos los niveles concluirá de manera virtual, mientras que rectores de las 196 universidades públicas y privadas del país acordaron que ya no habrá regreso a las aulas, por lo que se buscarán alternativas para crear modelos de evaluación virtual.
Mientras las calles se cierran en nuestra región y las pantallas de televisión, celulares, tabletas y computadoras son ventanas que se abren cada día más,  haz el esfuerzo por adaptarte a los nuevos tiempos y no te paralices. Estamos encerrados en una nueva realidad, pero no enjaulados mental ni emocionalmente. Es natural quejarse, hay momentos de frustración, angustia y tristeza. 
Si has sentido lo mismo que yo, que a veces la vida pierde sentido, es parte de este nuevo normal que poco a poco necesitamos ir aceptando con fortaleza en nuestro cuerpo, mente y espíritu. 
No podemos negar la realidad. Traza un mapa de lo que vas a hacer en los días por venir, refuerza tus emociones y tu cuerpo con ejercicio, alimentación, lecturas, videos, libros, amigos y si es necesario con profesionales que te ayuden. Cuida a tu familia y renueva tu fe. 
El mundo no es el mismo de hace 50 días. Mírate al espejo y reconoce que estás frente a un “nuevo normal” que tendrá que superar la adversidad y, aunque en el camino llegues a tomar rutas equivocadas, ten en cuenta que siempre es posible corregir el itinerario. No temas fallar, avanza y no te rindas.