Pensar el futuro regional: el turismo

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Agustín García Márquez
El cambio económico por la baja en los empleos de la industria y el alza en el sector de los servicios modificó drásticamente la organización política al perder importancia los sindicatos y el regreso al poder de las antiguas familias de patrones, algunas de las cuales tienen raíces en el Porfiriato

Las transformaciones afectaron la organización familiar pero es algo que no se ha estudiado con profundidad. Anteriormente, en el medio obrero, el padre proveedor con empleo y un sueldo seguro, además de servicios médicos, daba protección a su esposa e hijos, en un modelo patriarcal, con el silbato de la fábrica marcando el ritmo de las familias, el tiempo de trabajo, para descansar y hasta la hora de la comida.

Al pasar al sector de los servicios, el salario, prestaciones y las condiciones de trabajo son notablemente de menor calidad y el costo se trasladó a los niños, especialmente cuando ambos padres deben trabajan fuera de casa.

Un reciente estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), advierte con claridad esta situación. A finalizar el año 2017 la Unicef presentó los resultados de la investigación “La niñez y la industria hotelera en México: tomar acción para proteger, respetar y promover los derechos de niños, niñas y adolescentes”.

El proyecto tuvo una etapa documental y de entrevistas en la Ciudad de México, Cancún y Puerto Vallarta, a más de trescientos trabajadores de hoteles, más de cincuenta niños y más de ochenta expertos en el tema.

De acuerdo con la Unicef, buena parte de los trabajadores de hoteles ganan el salario mínimo, además del sistema de “tiempo por tiempo” en el que trabajan durante las temporadas altas de mayor demanda a cambio de un equivalente en días de descanso en temporada baja. Los empresarios turísticos, especialmente de hoteles, evitan así pagar las horas extras.

El bajo salario, dice la Unicef, significa que sus hijos no tengan acceso a buena educación, viviendas seguras y dignas, tratamiento médico oportuno, nutrición sana e incluso en ocasiones resulta en el trabajo infantil para completar el ingreso familiar. En el sector turístico predominan los contratos por temporada, que en la práctica son trabajos permanentes sin las prestaciones de un trabajo fijo. Es común que se dependa de las propinas o de un segundo empleo.

La organización del trabajo es devastador para la familia. Los trabajadores del ramo turístico con frecuencia tienen horarios extra y turnos rotativos, de tal forma que conviven muy poco con sus hijos. El cambio de turno significa laborar indistintamente en la mañana, tarde o noche y en fines de semana. La temporada alta hace también que mientras otras familias celebran durante las vacaciones navideñas, por ejemplo, los empleados de empresas de servicios no pueden reunirse con sus propias familias.
Además de los bajos ingresos y de la reducción en la vida familiar, los padres tienen menos posibilidades de ofrecerles seguridad en casa o la escuela y los niños deben realizar actividades hogareñas como cuidar hermanos menores o caminar solos por las calles cuando van a la escuela, sin la supervisión de adultos, especialmente si la escuela es de un turno corto. Por eso la Unicef recomienda la creación de escuelas de tiempo completo en zonas con economía turística.
Los resultados nos ofrecen pistas para entender en parte por qué mientras en la Ciudad de Orizaba el auge turístico genera ganancias económicas, al mismo tiempo, en donde viven los trabajadores del sector turístico, en los municipios aledaños el tejido social se sigue deteriorando. El indicador más notable es el ingreso de jóvenes al crimen organizado en municipios urbanos como Río Blanco, Ixtaczoquitlán, Nogales y Ciudad Mendoza. La generación de riqueza, también crea pobreza en sus alrededores.

Aunque el estudio se refiere a los trabajadores de los hoteles, la situación es muy similar en otros servicios como restaurantes y centros recreativos, además de los choferes de taxi que carecen de placas y auto propio. Aquí en la región habría que agregar el costo del transporte público que les impide a los empleados comer en casa.

Falta investigar en la región cómo son las complejas relaciones entre turismo, bajos salarios, horarios esclavizantes y la ruptura familiar que alimenta al crimen organizado, el cual paradójicamente amenaza al desarrollo turístico, pero no puede soslayarse que los pobres ingresos son una amenaza para la sustentabilidad social a largo plazo.

Así fue también durante el auge del tabaco en el siglo XVIII que concluyó con el movimiento de Independencia Nacional y el apogeo de la industria textil al que sobrevino la Revolución Mexicana.