Hoja de maíz para boca y nariz, un cubrebocas ecológico

Carmen Lara
El Mundo de Orizaba

Previniendo la problemática ambiental que va a surgir en próximos meses debido al uso de los cubrebocas de tela y los que son desechables, un grupo de jóvenes estudiantes han desarrollado un cubrebocas ecológico a base de hojas de maíz, el cual además de protegernos ante el Covid-19, es amigable con el medio ambiente.
Los jóvenes decidieron investigar qué era lo que podían usar para crear cubrebocas que no contaminaran, optando por usar la hoja de maíz, ya que es una la de las principales hojas que no permiten el paso de bacterias, además de que es resistente y se acomoda de forma ergonómica al rostro y se mantiene en perfectas condiciones.
“Investigando decidimos usar la hoja de maíz ya que retiene la humedad, el oxígeno y las bacterias para que no se eche a perder lo que hay dentro de ella, es por eso que cuando lo visualizamos el maíz está limpio y cero contaminado”, mencionó Carlos Mora Aguilar, uno de los jóvenes que proponen este recurso natural para la protección contra el Covid-19.
En el transcurso de su investigación, los jóvenes recibieron el apoyo de sus maestros del Instituto Tecnológico de Orizaba (ITO), quienes los asesoraron y les explicaron que existían dos maneras de realizar una mascarilla, la primera era utilizando la hoja y la segunda triturando la hoja la cual lleva un proceso más largo.
Ante esta situación decidieron hacerlo con la hoja, que además lleva polvo de haba como recubrimiento para el problema de los ahuates de la misma hoja y para evitar que salgan erupciones en la piel y se tenga alguna afectación dermatológica.
Para elaborar estos cubrebocas se llevan al menos media hora, tomando en cuenta el tiempo de desinfección de la hoja, el recorte, la costura y el proceso de recubrimiento con el polvo de haba para finalmente utilizarlos.

Pruebas de calidad
Para validar la eficacia de los cubrebocas ecológicos, los jóvenes les realizaron tres pruebas que les hicieron llegar conocedores y especialistas del tema como doctores y dentistas.
La primera prueba fue la de esparcir aerosol frente al cubrebocas y este no permitió el paso de ninguna partícula de este producto, todos se mantuvo adentro del cubrebocas
Después realizaron la prueba de la vela, donde se intentó apagar la llama con el cubrebocas de maíz puesto, sin embargo, no se pudo.
La última se realizó con el cubrebocas y unos lentes, donde sacaron aire por la nariz, los lentes se empañaron lo cual quiere decir que existe circulación de oxígeno que permite que se pueda respirar adecuadamente.
Estas mismas pruebas fueron realizadas con cubrebocas convencionales, las cuales no fueron pasadas, por lo cual el método ecológico sigue siendo una de las opciones más viables para usar.

El tiempo de vida
Estos cubrebocas tienen un tiempo de funcionamiento de 10 horas de trabajo expuestos a las condicio±nes climáticas y al calor corporal, posteriormente se desechan, explicó Carlos.
Una vez que éste cumple su función se comienza a secar y se puede desechar, pero a la vez puede ser utilizado como abono para las plantas o en los huertos agrícolas.
Actualmente los estudiantes realizan de tres a diez cubrebocas diarios para sus familias y uso personal, por el momento planean seguir con la pruebas para asegurarse que funcionan correctamente.
De igual manera planean llevar ambos prototipos de cubrebocas con doctores y especialistas para que los avalen y puedan sacarlos a la venta a un precio de tres o cuatro pesos cada uno.
Sin embargo, por el momento planean seguir con las pruebas del cubrebocas de hojas trituradas para tener otra opción más, debido a que mientras las clases estén detenidas ellos están a la espera que los laboratorios de su escuela vuelvan a abrir sus puertas para seguir con todo el proceso que se requiere.