Los del limbo también sufren

Tomás Setién Fernádez

El Mundo de Orizaba

Los juveniles equipos, casi amparados por niños, militantes de la Tercera División del futbol mexicano, ya le pusieron un tache gigantesco a su pleno torneo actual de Liga, cuando aún restaban varias jornadas de encuentros.

Anunciándose de manera oficial que todo está detenido dentro del balompié azteca, desde la Primera División, la Segunda, el torneo de las fuerzas básicas, rematando con las almas de los jovencitos que sufren sus primeros ardores en torno e torno a sus inicios en el futbol profesional.

Anunciando que su Liguilla, si es que el coronavirus lo permite, dará inicio en los meses de mayo o junio, dentro de un algo que ya se suponía desde hace tiempo, ya contemplando las muy bajas entradas dentro de los partidos de la mínima división de ascenso, en un algo enteramente comprensible y entendible, padres, hijos futbolistas dándole los primeros chuts al esférico, sobrinos, hermanos, tíos y demás parientes, en estos momentos supremos de cuidados absolutos bien prefieren el cuidado del hogar, dulce hogar, a encontrar dentro de una emboscada suprema la inoculación del coronavirus por ciudades, pueblos y valles.

Ahora sí, plenamente detenido el futbol mexicano profesional, la importancia determina el máximo cuidado para que con un poco de suerte y la plena voluntad de Dios, se continúen observando a las posibles estrellas del futbol mexicano rentado, y seguirlos ovacionando como por ejemplo de aquel equipo cumbre que levantó el Ingeniero Demuner.