Mensaje en la “soledad”

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Fue un informe de gobierno y por primera vez estuvo solo. Solo y su eco. Fuera del ambiente donde nada como pez en el agua, rodeado de gente. La oportunidad para convocar a un gran acuerdo nacional frente a una emergencia mundial se diluyó entre cifras y frases.
El esperado Plan de Reactivación Económica ya estaba “cantado”, se había hablado de algunas medidas durante los últimos días y no hubo sorpresas en un día que tuvo que ser histórico.
El reporte de lo que ha hecho el Gobierno de México como lo ha realizado en sus anteriores informes trimestrales: números, programas sociales y frases optimistas, frente a una emergencia de grandes dimensiones.
En un inédito acto en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador se encontraba escoltado por elementos del Ejército y como nunca antes visto, el coronavirus dejó también vacía la alfombra roja del estrado, el presidium sin funcionarios del gabinete y con la ausencia de los cientos de invitados que solían llegar.
No hubo porras y arengas elevadas como en campaña: “No estás solo”. Nadie quiere dejarlo solo, porque es hundirnos juntos como país abandonar no al personaje, sino al gobierno que dirige los destinos de la nación.
Sin embargo, la empatía con la que arrancó el discurso se fue aplanando sin lograr conectar con la población, sin grandes cambios de tonos de voz, con frases optimistas apelando a la fortaleza y a la familia, el fleco despeinado por el viento, apegado al texto escrito, pero con acciones económicas poco agresivas y sin llamados a todo un pueblo que espera siempre mucho, y quizá esta vez lo hacía con más ansias. “Estamos haciendo lo posible por no aumentar la deuda pública”.
Un Presidente leyendo cuando está acostumbrado a tomarle el pulso a las plazas donde se para aglutinadas de personas. No hubo un momento en que hiciera vibrar las fibras emocionales de un país, un llamado a la población para trabajar juntos y remar en este barco donde todos tenemos que aportar nuestro esfuerzo. El mensaje inspirador nunca llegó y el documento del quinto informe que bien pudo estar montado en las redes sociales acaparó parte de los valiosos minutos para mostrar el músculo de lo que estamos hechos como nación.
Las oraciones estructuradas las hemos venido escuchando reiteradamente, la diferencia con los conservadores, la corrupción histórica como generadora de la circunstancia que padecemos, vamos, en el análisis específico del mensaje considero que perdió la oportunidad de emitir un llamado a la unidad nacional, de despertar ovaciones como las que nos tiene acostumbrados, de emitir frases que se vuelven virales y despertar la solidaridad de un pueblo.
En eso es experto AMLO, a quien considero uno de los comunicadores más influyentes y con un pulso especial de la coyuntura y manejo de los tiempos, las formas y los públicos a quiénes dirigirse. Pero esta vez no lo demostró contundentemente.
Los pobres, los más desprotegidos, los discapacitados, los adultos mayores, las personas que reciben sus programas sociales, son insistentemente el sector a quienes se dirige. Coincido en que en este y otros momentos les urge el apoyo y la desigualdad es enorme en este país.
Por tema de un valor humanitario y prioritario, por un sesgo electoral, por la necesidad de conservar a su base, a los que lo siguen y simpatizan con su proyecto y discurso, López Obrador sigue utilizando un discurso ideológico para mantenerlos en el lugar de primer interés.

La forma
Diariamente se realiza una conferencia en la mañana y se emite un informe sobre la contingencia del coronavirus en la noche. Las denominadas “mañaneras” fueron un éxito desde que lo vi inaugurarlas cuando comenzaba a ejercer el periodismo en la Ciudad de México hasta que llegó a la Presidencia. Hasta ayer las conferencias se habían hecho con personas en el estrado, pero eso también cambió: la Bandera de México, una mampara con la imagen del Gobierno federal y la figura del Presidente sólo en el centro es un mensaje de viajar en solitario en tiempos donde hay que navegar con pasajeros y toda la tripulación.
Era domingo, aún en casa, la mayoría de los ciudadanos estaba en otras tareas. En la plataforma de Facebook del Gobierno de México vieron el mensaje más de 67 mil usuarios; mientras que en YouTube en los momentos más altos rebasó los 54 mil, sin contar las múltiples plataformas, radios y televisoras que lo transmiten en todo el país que producen un efecto multiplicador alcanza millones de personas.
En realidad no estuvo solo, pero así lo pareció, no sólo en la forma, sino en la falta de convocatoria de que vamos todos juntos en este barco.
La reactivación
Ya estaba anunciado que no llegarían el perdón de impuestos a empresas, por lo menos su aplazamiento; la suspensión del pago de cuotas obrero-patronales del IMSS para activar el ingreso de trabajadores y quitarle esa carga al patrón; el aplazamiento de IVA e ISR; los estímulos fiscales…
Las obras de la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya continúan como una promesa a la que no se le puede poner freno ni revertir.
Junto a ello, AMLO asegura que se generarán 2 millones de empleos en los próximos nueve meses por medio de todas las acciones enumeradas y las que falta por anunciar para reactivar la economía, sin saber si tendrán prestaciones, serán eventuales o aumentarán la informalidad. Tan solo en esta semana, cuántos miles de empleos se habrán perdido en todo el país. Es pregunta.
El primero de diciembre de este año, fecha en que cumplen dos años de mandato, aseguró que todos los pobres del país contarán con la protección y el amparo del Gobierno federal, a través de los programas sociales. Anuncio con dedicatoria.

Sueldos y partidos
políticos
El bajarse el salario y eliminar su aguinaldo junto con los secretarios, directores y subdirectores del Gobierno de México es un “paracetamol” para lo que estamos enfrentando. Se agradece el gesto, pero aporta poco a lo que se necesita.
Si fueran todos los gobernadores y sus secretarios, senadores, diputados locales y federales, alcaldes, dirigentes sindicales y todos los partidos políticos dieran el 50% de sus prerrogativas, como ayer aprovechando el momento lo hizo Morena regresando 785 millones de pesos correspondientes a la mitad de sus prerrogativas de abril; pero no es necesario sólo por este mes, sino por lo que resta del año. No es hora de colores, es hora de sumar.
Lejos de las medidas adoptadas, la mayor parte de los partidos políticos, los gobernantes y legisladores de los diferentes niveles esperan sacar una “rebanada del pastel” de los inconformes, pero eso sí, no ceden sus salarios para la contingencia.

Lo extraordinario
Frente a circunstancias extraordinarias se necesitan líderes extraordinarios, acciones extraordinarias, sociedades, médicos, enfermeras y enfermeros, trabajadores, empresarios, apoyos extraordinarios… Roguemos que emerja el México extraordinario, resistente y solidario… y nos veamos en unos meses, como dice AMLO, dándonos abrazos en plazas llenas. Espero se tomen las medidas a tiempo y aún no sea tarde.