Guayaquil: entre cifras ‘falsas’ y cadáveres sin sepultar

Agencias

En el punto más alto de Guayaquil, en el barrio de las Peñas, una pequeña iglesia blanca corona el montículo. Suenan las campanas de hierro cuando llega un nuevo cadáver. El hedor se ha vuelto insoportable. Una de las postales más turísticas que ahora se encuentra corrompida por un pequeño detalle que se cuela en la foto: los cuerpos amontonados y putrefactos en la puerta de la ermita.
La urbe de Ecuador se ha convertido en un símbolo de la inoperancia del gobierno, escenario del horror, incapaz de tramitar algo tan básico como la higiene y el traslado de los fallecidos, un cementerio al aire abierto.
Guayaquil es la ciudad más grande de Ecuador. Cuando el presidente Lenin Moreno anunció el estado de excepción el 16 de marzo pasado, ingenuamente se creyó que estaba a tiempo para frenar un virus cuyos estragos se veían lejanos. Para ese momento se habían confirmando 58 casos de coronavirus y se registraban las dos primeras fallecidas. Hoy Guayaquil es noticia mundial por la llamada crisis de cadáveres.
Fuentes consultadas por el diario La Razón revelan que existe un escandaloso ocultamiento de muertes por covid 19 por parte del Gobierno de Lenin Moreno. «En esta ciudad, intervenimos habitualmente en unas cincuenta muertes por día, pero en este momento la cifra trepó a 120. De manera que hay, como mínimo, 70 fallecimientos por día producto del virus», dice un funcionario de la morgue de la ciudad.
El protocolo que se puso en marcha no exige que se verifiquen las razones de la muerte, de manera que se termina computando el deceso como «de causas no concluyentes». El desborde es de tal magnitud que los cuerpos son arrojados a la vía pública, algunos quedan expuestos durante horas y otros son apilados en bolsas.