Convivir con el terror

Paco Montes
El Mundo de Córdoba

‘La historia que a continuación nos cuenta Yulissa Sellan sucede a 4 mil kilómetros de distancia de México, aproximadamente a 5 horas de vuelo, y aún así se siente cerca. Como si se tratara de una película de ficción, lo que sucede en esta ciudad pareciera ser un escenario futuro de las ciudades mexicanas, en caso de no acatar las sugerencias ante el covid-19.
Guayaquil es una ciudad de aproximadamente 2.5 millones de habitantes, la segunda más poblada de Ecuador, después de Quito. La ciudad se alza actualmente como una de las más golpeadas por el coronavirus en Latinoamérica, oficialmente con más de 70 personas fallecidas por el virus, casi la suma de los que han muerto en toda la república mexicana de 120 millones de habitantes.
Ante las imágenes de personas muertas, tiradas en la calle, Yulissa, a quien contactamos por una ex compañera del diario, accede a platicar vía celular. Ella está en cuarentena desde el 17 de marzo, último día que acudió a su trabajo, un centro médico. Actualmente hay toque de queda, sólo pueden salir a la calle por víveres de 6 de la mañana a dos de la tarde, las demás horas deben permanecer en casa por ley para evitar la propagación del coronavirus, que ya les ha arrebatado a muchos conocidos.
“En mi barrio son como 10 (muertos), según las noticias iban setenta y pico de muertos, obviamente tiene que haber más, sólo en mi barrio son unos 10, ¡imagínese! en todo los barrios de Guayaquil”, comparte Yulissa, una joven que trabaja como recepcionista en un centro médico en la ciudad de Guayaquil.
Los videos de personas muertas en las calles han circulado por las redes sociales, como ejemplo del descontrol que existe actualmente en esta ciudad sudamericana.
La joven de 25 años confirma la situación que viven en esa ciudad, cuyas fotos y videos han dado la vuelta al mundo entre la contingencia por covid-19. “En Guayaquil llega la mayoría de la gente que viene de otro país, porque es donde está el aeropuerto principal, por así decirlo, el de Quito, y el de Guayaquil, son los dos lugares donde llega gente de otro país. En esta época, que son las vacaciones en Ecuador, viene mucha gente para pasar el carnaval, que ya pasó, en febrero”.
Las imágenes son aterradoras: cuerpos en calles y en casas, personas que están muriendo por no poder ser atendidas porque no hay forma, y cuerpos que tampoco pueden ser recogidos por que no hay lugar. Cuando las autoridades finalmente levantan un cadáver, se lo llevan y la familia no los vuelve a ver. No hay información sobre lo que estén haciendo con ellos.
“Tengo una amiga que sus dos tíos murieron. En una semana, hubieron muchos muertos por el barrio, un día murió la tía y otro día el tío de una amiga, por infarto, no se sabe si fue por el covid o no, porque se demora la prueba y muchas veces uno debe tener dinero para agilizar y que te atiendan”, cuenta Yulissa.
El caso de Guayaquil es una muestra de lo que sucede por el covid-19, de quienes continuaron saliendo a pesar de que el gobierno recomendaba no hacerlo.

En toque de queda
Actualmente hay toque de queda, nadie sale después de las 2 de la tarde. Esta medida fue establecida a las 9 de la noche, luego a las 6 y finalmente a las 2 de la tarde. Después de esa hora, nadie sale. Hace unos días se divulgó que sería de 24 horas, pero no ha sucedido.
“No salgo de mi casa desde el 17 de marzo que fue el único día que trabajé.
El toque de queda empezó dos o tres días antes, sólo que igual tocaba seguir yendo al trabajo porque no quedaba de otra, necesitamos dinero para podernos abastecer con esto que iba a pasar, trabajé hasta el 17 porque trabajo en un centro médico”.
A través de la experiencia en su tierra, Yulissa sugiere a los mexicanos quedarse en casa, tomar las medidas necesarias, que si deben salir a comprar comida, que sólo lo haga una persona con las medidas de seguridad: guantes y mascarilla, y al llegar a casa, se quite la ropa para poder lavarla enseguida. “Si no toman esas medidas esto se va a descontrolar en Córdoba, aquí han tratado de una y otra manera hacer tantas cosas para que la gente tome consciencia”.