Pueblo Fantasma

Por Tomás Setién y Natlia Setién Aguilar

Dos épicos westers, de lo mejor creado por ese género nos evoca las calles sin gente, los muchos moradores de Córdoba y Orizaba solo asomando sus inexpresivos ojos sobre ciudades en que solamente los muy valientes y osados se animan a colocar la sandalia en las avenidas. Una de esas cintas, Pueblo Fantasma, en donde un grupo de gente pudiente contratan al mejor de todos los pistoleros, envestido como Henry Fonda para que ayude al comisario pistolas de oro, a abatir a una banda de forajidos dentro de una trama intensa, que obliga a la gente a no abandonar sus hogares.
Siendo la cumbre del miedo en el clásico oeste el filme a La Hora Señalada, en donde un valiente comisario interpretado por Gary Cooper tiene que combatir solo a una banda de desalmados, solo con la previa ayuda de la prostituta número uno del pueblo, sabiamente interpretada por Katy Jurado dentro de uno de sus roles estelares en Hollywood.
Cooper con su valor indómito logra al final vencer, sobre todo cuando los habitantes del pueblo de marras toman conciencia de la acción temeraria de su sheriff, que ya no será el mismo de siempre, y terminara con otra actitud sobre su propia vida.
Dentro de la acción de la película Pueblo Fantasma, el recio pistolero Fonda se convierte en una verdadera amenaza para la comunidad, teniendo el desenlace de un duelo con Widmark y sus pistolas de oro, intuyendo los moradores de ese pueblo, en que es vital y necesario asumir sus propios deberes para no caer en manos peores.
Las demostraciones de uno y otro filme nos muestran el escondido valor de gente de apariencia cobarde, pero que sin embargo ante las propias circunstancias de la existencia, se vuelven osados y hasta con los perfiles de héroes.
Por eso ante el coronavirus hay que tratar de encontrar los revólveres de oro puro, de un oro salido desde el fondo del corazón.