‘Muero de hambre o por coronavirus‘

Jéssica Ignot
El Mundo de Orizaba

Morir de hambre o morir por coronavirus: es el dilema que tienen millones de trabajadores veracruzanos.
Y es que al menos el 67.8 por ciento de los jarochos (unos 2 millones 254 mil) no podrán resguardarse en casa para cumplir con las medidas preventivas ante el covid-19, porque trabajan en la informalidad y requieren del trabajo diario para poder subsistir, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Se trata de personas que tienen un trabajo no protegido en la actividad agropecuaria, en el servicio doméstico remunerado, así como los empleados subordinados que, aunque trabajan para unidades económicas formales, eluden el registro ante la seguridad social.
Así, aunque la indicación del Gobierno federal es que las personas se resguarden en casa para prevenir la propagación del virus, estas personas aunque quisieran resguardarse no lo pueden hacer, pues no trabajar un día implica no tener para comer.
Es el caso de Daniel Herrera, quien trabaja de “vieneviene” en una cadena de supermercados; quien señala que aunque quisiera no puede guardar la cuarentena, pues depende de su trabajo diario.
“Tenemos que estar aquí prestando el servicio porque es necesario”, dice tras señalar que este trabajo le ayuda a solventar sus gastos diarios y el pago de la renta. No es un trabajo fácil pues inicia desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche, todos los días y sin descanso.