Ya no tiene dónde cantar

Alejandro Aguilar
El Mundo de Córdoba

Apenas mediodía y de regreso a casa con 50 pesos, así relata el señor Cecilio Hernández Quintero quien es músico de 72 años que ante el cierre de bares, fondas y restaurantes, también se acaba la forma de ganarse la vida. Siendo una persona de la tercera edad y con su esposa, que depende económicamente de él, expresó su preocupación porque la economía siga detenida.
Ante la falta de empleos bien remunerados, Cecilio Hernández decidió dedicarse a la música, primero en tríos y luego de manera individual tocaba en diversas lugares de convivencia social, como cantinas y comedores.
Ayer uno de los lugares más emblemáticos de Córdoba cerró sus puertas, Los Portales, esto no sólo afecta directamente a los trabajadores del lugar, sino a quienes ofrecen un servicio para amenizar el desayuno, la comida, la cena o simple café.
“Realmente es una cosa que nos afecta a todos porque vivimos de los clientes, de las propinas que los clientes nos proporcionan, una ayuda, incluso nos invitan a comer en lugares concurridos como son las marisquerías, las fondas, los restaurantes, cuando hay movimiento de gente hay movimiento para todos”, externó.
Y aunque su jornada laboral antes de la pandemia era de 9 a 5 de la tarde, ayer acabó al medio día, debido a la falta de clientes pero también a la falta de espacios, una vez que algunos cafés y bares cerraron sus puertas por contingencia sanitaria.
Cecilio Hernández ayer apenas logró juntar 50 pesos, por lo que hoy seguirá buscando otros lugares para compartir sus melodías por algunas monedas. Con su vieja amiga, la guitarra, reveló que anteriormente conseguía unos 150 pesos al día, que lograba cubrir lo más indispensable en su hogar.
“La cuestión es los gastos que genera un hogar, la luz, el agua (…). Un hogar genera gastos y hay que ir viendo eso. Cuando hay gente recojo 150 o 200, pero hoy apuradamente recogí 50 pesos”.