De las ‘estampitas’ a la fase 2

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Isaac Esquivel

A quienes vivimos los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 nos quedó una lección: en esos segundos en que sientes que puede ser el último día de tu vida no te queda más remedio que voltear al cielo.
Recurres a tus creencias, a tu fe, a la oración, al rezo que recuerdas, al versículo que aprendiste en la escuela, a las palabras que escuchaste en la iglesia cuando te casaste, a lo que te dijo el Padre en la primera comunión, con lo que mamá te dormía cada noche… y lo único que ruegas es vivir para contarla.
Lo demás, no importa. Así se reduce en un puño la existencia y emerge nuestra humanidad generosa, humilde y solidaria.
Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador mostró unas imágenes durante su conferencia mañanera y dijo que ellas lo protegían, detonó una marea de críticas, memes y ataques que cuestionaban su salud mental y se burlaban del líder político y social que lleva las riendas del país.
Pocos asimilaron que era parte de la retórica que ha venido utilizando y que, algunos con argumentos, consideraron que en la comunicación de crisis no hay lugar a creencias sino a ciencia, no hay momento para reforzar la fe sino para fortalecer la economía, no debe existir espacio para la incertidumbre sino para las decisiones firmes.
Hoy que hemos llegado a la fase 2 de la contingencia por el coronavirus, no por el número de casos sino porque se han detectado contagios dentro del país que no provienen del extranjero, surge otra vez la idea de que las medidas son insuficientes. Quedarte en casa y cerrar los establecimientos no prioritarios para sobrevivir se queda corto para muchos.
Hay quienes se preocupan más por el impacto económico que habrá en su sector que por la débil infraestructura sanitaria que venimos arrastrando; más por los estímulos fiscales y las condonaciones que por la falta de material que reclama personal del hospital del IMSS en Córdoba. Primero salvo mi bolsillo, luego mi vida y al final al vecino. Más simple: mi vida depende de mi bolsillo. Muchas fuentes de empleo están en riesgo, pero son más vidas las que corren peligro, según lo ha demostrado la evolución de la enfermedad en otros países.
Recorrí los centros de Córdoba y Orizaba, sus mercados y zonas comerciales, y los panoramas aún no pintan desoladores por el circular de vehículos y las paradas de camiones; sin embargo, la mayoría de restaurantes están vacíos, las mesas parecen sin estrenar, Los Portales son testigos de las sombras, una de las más antiguas torterías de Orizaba de plano bajó sus cortinas y los atractivos turísticos ya viven la cuarentena con alguna pareja extraviada o un atrevido deportista.
Sobran por montón los cajones para estacionarse con parquímetro, los taxis se amontonan en los sitios y quienes tienen que salir a ganarse el pan diariamente lo siguen haciendo en carretillas de fruta, bolsas de frituras, triciclos con elotes, haciendo malabares en las esquinas o esperando desoladamente frente al trompo de tacos al pastor a que llegue un cliente.
El servicio a domicilio es de lo más recurrente y la agencia de venta de motos es la única que tiene dos clientes. La cadena de cines ubicada en Shangri La ya no abrirá hoy, junto con sus casi 4 mil salas; el casino te invita a jugar en línea las 24 horas y una mujer con tapabocas camina rápidamente para llevar dos frapuchinos a domicilio, en una tarde de 30 grados que nos sorprende en la trinchera de nuestros hogares.
En los mercados, aunque con menor afluencia, la vida transcurre aparentemente normal ante la demanda de alimentos y la misma necesidad de ingresos de los vendedores.
En la comunicación de crisis también se requiere conectar con las emociones de la población y no sólo establecer medidas obligatorias. Después de anunciar las acciones sanitarias y económicas para ciertos sectores, AMLO terminó su discurso dirigiéndose a lo más cercano y valioso que tenemos, es el llamado persuasivo nuevamente a la población: “En nuestra familias practicamos la solidaridad, la fraternidad, si le va mal a un miembro de la familia acuden en su apoyo todos; eso nos ha protegido siempre, eso se va a poner a prueba ahora. Hago un llamado para que cuidemos en nuestras familias a los adultos mayores…”
Y así López Obrador remata en el mensaje de su conferencia para anunciar que estamos en fase 2: “Vamos a salir adelante por la fortaleza de nuestro pueblo, el pueblo de México es mucha pieza, está preparado para enfrentar cualquier adversidad. ¡Que viva México! ¡Que viva México! ¡Que viva México!”
Si estás de acuerdo o no con la forma o la ideología del Presidente es distinto, pero los recursos de comunicación que utiliza tienen el propósito de conectar con un sector de los ciudadanos y con muchos lo logra.
Hoy el diario Reforma (uno de los más criticados por López Obrador) publica una encuesta nacional telefónica a 400 adultos, realizada del 19 al 23 de marzo, donde 44% desaprueba y el 37% aprueba la forma en que el Presidente está manejando la situación del coronavirus, es decir, por la fecha de levantamiento de cuestionarios no contempla las medidas tomadas este martes y lleva el sesgo de la vorágine mediática generada por las “estampitas”.
Acciones faltarán y siempre serán insuficientes ante un acontecimiento de esta dimensiones, pero aún en la fase 2 mantener la fe es necesario para que puedas cruzar este desierto. En la fase 3 no perder la esperanza será fundamental para salir adelante del miedo. Y en el peor momento de la crisis sanitaria voltear al cielo será el mejor recurso, cuando los tuyos se hayan agotado.
Si no es urgente salir, quédate en casa.

Solidaridad y esperanza
En nuestra región llevamos a España y a Italia en el corazón.
Por la comunidad que se asentó entre nosotros y las raíces que echaron en esta tierra. Por los hombres y mujeres que llegaron a vivir y las familias que formaron, por el legado cultural y empresarial, por los amigos y el idioma, por los nombres y apellidos que nos recuerdan su origen, por las creencias y tradiciones, por el sincretismo de la lengua y el romance que unió a un sin fin de parejas.
Ayer las jornadas fueron dolorosas para estos países.
Italia registró 743 víctimas mortales a causa del Covid-19, un total de 6 mil 820 decesos, a pesar de pequeñas victorias por una baja en los fallecimientos.
En tanto que España registró su peor balance de víctimas desde el inicio de la pandemia: 514 nuevas muertes por coronavirus, lo que elevó el balance total de fallecimientos a 2,696, según el ministerio de Sanidad.
No olvidamos a los miles de paisanos y familias de origen mexicano que viven en los Estados Unidos, donde la cifra de muertos subió a 600 y los contagios llegaron a 50 mil.
Nuestra solidaridad, abrazo fraterno y voz de esperanza, estamos con ustedes en un sólo clamor y en una misma lucha. No se rindan.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz