Lectura del santo Evangelio según san Juan 4,46-54:

Germán Alpuche

En aquel tiempo, Jesús volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír éste que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a su hijo, que estaba muriendo. Jesús le dijo: “Si no ven ustedes señales y prodigios, no creen”. Pero el funcionario del rey insistió: “Señor, ven antes de que mi muchachito muera”. Jesús le contestó: “Vete, tu hijo ya está sano”.
Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había comenzado la mejoría. Le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre”. El padre reconoció que a esa misma hora Jesús le había dicho: ‘Tu hijo ya está sano‘, y creyó con todos los de su casa. Esta fue la segunda señal milagrosa que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea.
Palabra del Señor.

Jesús con tristeza percibe la incredulidad de los hombres. Tanto los judíos de ese tiempo como muchos que se dicen cristianos en éste exigen de Dios milagros para creer, de lo contrario reniegan o lo sacan de sus vidas con la indiferencia. Es por ello que Jesús hace este reproche, no al funcionario real, sino a nosotros: “Si no ven ustedes señales y prodigio, no creen”.
Cuantos cristianos en este tiempo de cuaresma se preparan, no para unirse a la pasión y muerte de Cristo en la Semana Santa, sino para planear la temporada de vacaciones en un buen hotel junto a las playas del mar, cuantos en vez de unirse más a Cristo ya lo han crucificado en su corazón y no tienen tiempo para él.
Si tuviéramos la fe de este funcionario real, quien ante la enfermedad de su hijo busca a Jesús, confía en él para devolverle la salud a su hijo. Si este hombre no hubiera ido a buscar a Jesús para pedirle por la salud de su hijo, seguramente éste hubiera muerto. Si tuvieras fe recurrirías a Jesús en este tiempo mediante la oración y los sacramentos para que te ayude.

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