Enemigo del diablo, gran amigo de Pelé

Tomás Setién y Natalia Setién Aguilar

Max Von Sydow se despidió de este mundo casi arribando a los cien años de edad, luego de subir a las altas cimas de la actuación con su director de cabecera, el sueco Ingmar Bergman, con el que logró reales joyas de actuaciones dentro de filmes como El séptimo Sello, El manantial de la Doncella, Los Emigrantes, hechos que le valieron nombramientos muy respetables en su natal Suecia, recibiendo medallas y galardones de Fundación Cultural de Suecia, además de la Asociación de Artes y Ciencia que lo dotaron de una inteligencia suprema en el mundo del séptimo arte.
Más el histrión sueco terminó abandonando su rico castillo para entrar también muy por delante de otra clase de películas sin recurrir a Bergman, por lo cual todo el mundo lo pudo reconocer, hasta los muy ignorantes del cine sueco, dentro de su caracterización del Padre Merrin en uno de sus roles más recordables en la cinta El Exorcista, vencido por el demonio dentro de una decisión dividida por los jueces, dejando solo a Jason Miller, aceptando ese dramaturgo el cambio de piel y alma con Belcebú, dejando por la paz uno de los mayores pingos en la historia del cine, el cambio y el trueque de Linda Blair, por la zona flacucha y de poca monta del sacerdote sacrificado.
Otro papel genial sin encabezar el reparto, el casi lleno de futbolistas famosos encabezados por Pelé, fue su participación en el mejor filme registrado hasta el momento dentro del género del futbol soccer, Escape a la victoria, revestido como un oficial alemán, parte del público dentro de aquel célebre partido entre los prisioneros de guerra dirigidos por Michael Caine y parte del ejército teutón, dentro de la cancha del Parque de Los Príncipes en París.
Imposible olvidar el festejo de Max, saludando de pie con una marcada ovación el tanto gestado por Pelé, que le daba la ventaja final de la victoria al equipo nunca humillado en la cancha, las miradas de odio de los demás oficiales muy fijas en él, llevando como pecado de guerra el ovacionar las jugadas plenas de belleza del balompié aun en tiempos de guerra.
Escena cautivante que enmarca la belleza que únicamente posee el balompié, seguida por aquel gran final, en donde los reos se escapan, mezclados con la euforia de los espectadores, evocando los rostros alegres de Ardiles y Edson Arantes, entendiendo como nadie el realizador americano John Houston enmarcando las situaciones más bellas del deporte que sigue moviendo al mundo
Inclusive Sydow encarnó a Jesús dentro de una de las mejores biografías fílmicas del Hijo de Dios, la titulada, La historia más grande jamás contada, estando ya dentro de las cinco mejores cintas de ese género enteramente celestial, sintiéndose tan a gusto el actor escandinavo como cuando filmaba cintas con Bergman.
Teniendo también la osadía de montar en una nave de La Guerra de las Galaxias, tal vez con el único motivo de saludar en forma personal a Dios y sentir en sus propio cuerpo la bendición del Eterno.
¿Así realmente se habrá marchado?

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