Doña Bárbara

Tomás Setién y Natalia Setién Aguilar

Fin del ciclo de las revanchas de no trabajo, como instrumento de presión, buscando encontrar el fin de tanta violencia y femenicidios para las damas enteramente bragadas y forradas con toda la valentía del universo, el recordar la mejor cinta de María Félix, armada con el látigo de las siete colas y con una caída de ojos monumental y bella, Doña Bárbara, filmada hace ya tanto tiempo, cuando se procedía a amarrar a los canes con longaniza, en el año de 1943, según el relato de Rómulo Gallegos, que ya antes había sido inspiración en las gran cinta de Jorge Negrete titulada Canaima.
María bonita iniciaba su proceso de dama revolucionaria, casi siempre actuando con Pedro Armendáriz, La Cucaracha, La Escondida, María La Bandida, Café Colón, etc, interpretando a Doña Bárbara la que nunca creyó en el amor, sobre todo cuando fue violada de jovencita por un grupo de sedicientes piratas, por lo cual terminó por pintar su raya de expresar “mueran los hombres”, sobre todo los de los perfiles griegos; levantando una gruesa barrera sobre todo ante el papel que llevó a cabo Julián Soler, tipo del cual se enamora plenamente, pero sin tener un solo cambio de actitudes frente a los rivales de siempre, los propios hombres, feos, fuertes y nada formales.
Siendo su único leal amigo Agustín Izunza dentro del rol de Juan Primitivo, logrando el excelente artista su mejor caracterización en el cine mexicano, un tipo sin un tornillo en su debido lugar, y pleno confidente de Doña Bárbara.
El personaje de la Félix es de una autencidad total y plena, sintiendo el llamado del amor para supuestamente cambiar de derroteros su existencia, pero siempre encontrando un clavo ardiente en donde asirse, para establecerse como la reina de todas las vendettas del mundo, siempre en contra de los hombres.
Toda esa caracterización de Doña Bárbara, la convertirían tiempo después en la jefa de jefas del cine revolucionario mexicano, en donde dentro de una escena plenamente inolvidable del filme La Cucaracha, al saber que no tienen parque para pelear con los pelones, expresa: “miénteles la madre, porque eso si duele y lastima”.
Doña Bárbara fue dirigida al alimón por Fernando De Fuentes y por Miguel M. Delgado, que después se convertiría en el director más requerido por Mario Moreno “Cantinflas”.

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