Carecen campesinas de seguridad social

Pablo Salas
Cortesía

La región de las Altas Montañas cuenta con más de 100 mujeres afiliadas al Comité Regional Campesino (CRC), aunado a aquellas que trabajan sin registro alguno, las cuales pueden duplicar con facilidad dicho número.
De todas ellas, más del 50 por ciento no cuenta con acceso a seguridad social tales como pensión, servicios médicos e inclusive educación, sus extremas jornadas laborales no impiden que trabajen arduamente para ganarse la vida dignamente.
Filiberto Abad Marroquín, Secretario General del CRC, recordó que un porcentaje muy alto de mujeres se dedican a la pizca, recolección y tratado de tierras para cultivo, la gran mayoría no cuenta con derechos laborales ni seguridad social, convirtiéndolas en un sector vulnerable.
Aseguró que un fenómeno preocupante que vive la región es la emigración de jornaleras agrícolas al norte del país. Se estima que semanalmente más de 200 hombres y mujeres se marchan de sus hogares. Algunos factores son los bajos salarios y faltas de oportunidad lo que lleva a tomar tal decisión, sin embargo quienes los contratan no ofrezcan condiciones dignas y de acuerdo a derecho.
Guadalupe Sánchez, de 22 años, tiene dos hijos… Tomó la difícil decisión de abandonar su familia, sus crudas palabras sentencian una realidad: “no me voy por gusto, si no por necesidad”.
Pizca de algodón y recolección de frutos así como actividades propias del campo, son parte de las agotadoras jornadas laborales en los cultivos del norte del país. Estados como Sonora, Sinaloa, Chihuahua entre otros más, reclutan a hombres y mujeres para trabajar en su producción, sin embargo, las condiciones ofrecidas resultan inhumanas.
El precio que pagan por bote oscila entre un peso o dos, dependiendo del fruto recolectando, “iniciamos desde muy temprano el trabajo, para ganarle al sol, todo el día estamos agachados bajos sol o lluvia. Diariamente nos pagan la cantidad recolectada, aunque si nos enfermamos no contamos con pago ni atención alguna”, aseguró.