Las obreras contra el machismo

Antonio Arragán
El Mundo de Córdoba

El machismo y falta de oportunidades laborales para las mujeres, es un problema al que todos los días se enfrentan Erika y Alma, ambas obreras del ingenio San Miguelito y madres solteras, luchan para cubrir un turno laboral para llevar el sustento a casa, pero el sindicato integrado en su mayoría por hombres, les impiden ocupar el espacio heredado por sus padres.
Por el hecho de ser mujer, los líderes han obstaculizado que puedan doblar turno, realizar labores que según ellos, no los pueden hacer y prefieren beneficiar a los hombres con el doble salario, porque la respuesta a la que se enfrentan siempre es: “No pueden, es un trabajo para varones”.
Ese es el obstáculo que enfrentan diariamente las 150 mujeres, que debido a que sus padres fueron obreros del ingenio San Miguelito, al no haber hijos varones, fueron ellas las que heredaron la plaza, pero ahora no pueden trabajarla como debiera ser y no ganan lo mismo que un hombre.
En el mes de diciembre, una comisión de obreras asistió a la ciudad de México para entablar una mesa de diálogo y atender esta problemática, pero representantes del comité nacional del STIASRM les informó que del 3 al 5 de enero se tenía que llevar a cabo la depuración de plazas, a fin de incorporarlas en la plantilla de eventuales.
Las obreras dijeron en ese entonces: “Ya tenemos una solución, tienen que incluirnos a partir del último compañero que es el 3543, pero sucede que no les han dado a firmar la renuncia por escalafón y al saber sobre esta situación, los compañeros se inconformaron”.
Al celebrarse hoy el Día Internacional de La Mujer, reconocieron que falta mucho por lograr la igualdad de género, en un país donde impera el machismo y los señalamientos al mal llamado “sexo débil”, pues ambas aseguraron que han demostrado ser capaces de realizar trabajos pesados, en una industria donde el noventa por ciento son hombres.
Erika Rodriguez, tiene 31 años, enfundada en pantalón de mezclilla, botas de trabajo y casco, se dirige todos los días a laborar a la factoría azucarera, donde dice que a pesar que el ambiente es tranquilo, no deja de ser complicado desenvolverse en una población laboral donde impera el sexo masculino, sin embargo, es madre soltera y requiere llevar el sustento a casa.
“Lamentablemente continúa el machismo en el ámbito laboral, es difícil ingresar a un trabajo donde en su mayoría son hombres, aunque no me faltan al respeto, me ven raro cuando desempeño mi labor. Hace falta mayor apertura para nosotras las mujeres, estamos muy lejos de alcanzar la igualdad de género”, señaló la empleada, quien duplica turnos laborales para solventar los gastos familiares.
Después de cumplir una jornada laboral laboral como obrera, Erika llega a su hogar y se convierte en ama de casa, lava ropa, plancha, prepara los alimentos y ayuda a su hijo a realizar la tarea, después de terminar sus labores domésticas, descansa unas horas y se prepara para cubrir el siguiente turno en el ingenio.
En esa situación se encuentra Alma Lucero López Hernández, quien es madre de tres niños, por acuerdos sindicales los hijos de obreros heredan la plaza de sus padres y como en su familia no hubo hermanos varones, asumió la vacante que dejó su papá.
Aseguró que cuando llegó por primer vez a laborar, fue rechazada por algunos compañeros, quienes menospreciaron su trabajo en la fábrica por el hecho de ser mujer, sin embargo, el tiempo y los logros alcanzados en los últimos años, dijo, han reconocido parte de su labor, pero hace falta mayor apoyo.
“En mi caso lucho contra el machismo, los compañeros no nos dejan trabajar, nos hemos topado con que algunos compañeros triplican turnos para no permitir que nosotras lleguemos a ocupar su lugar en la empresa”, señaló.
Así como ellas, dijo que existen decenas de compañeras que están a la espera de obtener una plaza laboral, la cual les es negada por ser mujeres, la mayoría de niega a levantar la voz por temor.