La familia invisible vive peor

Tomás Setién Fernández
Ahora, en tiempos modernos, dejó de ser invisible pero no grande dentro de su altura de gran actor Claude Rains, el descubridor del método para ser invisible, legado para el séptimo arte en el año fantástico y lleno de monstruos de 1933, pero dejando una terrorífica esencia de maldad, de miedo a todos los que lo rodearon dentro de un filme realmente inigualable, dirigido por uno de los maestros del suspenso infernal, James Whale.
Ahora, con la nueva versión, siempre presentada por la compañía cinematográfica de la Universal Pictures, el real hogar, dulce hogar de los personajes macabros más queridos como Drácula (Bela Lugosi), Frankestein (Boris Karloff), La Novia de Frankestein (Elsa Lancaster) y el Monstruo de la Laguna Negra (Julie Adams), se le da un doble giro a aquel argumento que paralizó de miedo a nuestros abuelos, tomando el hilo del notable suspenso en una mujer realmente en las garras de un notable inventor y luego de su hermano con condiciones de pérfido y cínico.
La supuesta desaparición por la vía del suicidio del que había logrado el notable truco de ser invisible, hace invadir a la asustada chica de toda una serie de hechos anormales, en donde todo hace suponer que el ánima con su cuerpo sin carnes de su despreciable marido, al cual ella abandonó sin reserva alguna; es el causante de los días más horripilantes de tamaña mujer, teniendo solo la ventaja de ser heredera de millones de dólares.
Los días completamente negros de la creación la acompañaran en sus noches sin sueño, contemplando como el ente invisible asesina a su hermana, culpándola todo el mundo por ese delito.
Parará en un Instituto para enfermos mentales, en donde El Hombre Invisible hará uso de todos sus trucos para exterminar policías; ella podrá escapar para afrontar la trampa mortal para la identificación del hombre sin cuerpo, que de manera sorpresiva resulta ser el hermano del marido tirano, el cual nunca murió, supuestamente amarrado a doble nudo en el sótano de su hogar, habiéndose prestado ambos tan horripilante disfraz para causar el inmenso daño a la mujer protagonista.
Ella finalmente llevará a cabo su vendetta, luego de asistir al real suicidio del auténtico inventor de ser invisible, llegando a la conclusión de que la familia invisible vive peor.
En 1933, Rains fue acribillado por las balas de la policía, y en el 2020 la justicia hizo cera y pábilo por los ojos pérfidos y vengativos de una mujer.