Moacyr sin Zague

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Amó tanto a México, que cerró los ojos en el Distritp Federal, para solo abrirlos en la presencia de Dios, aquel delantero extraordinario de cuna brasileña Moacyr Dos Santos, casi abrazando aquel uniforme famoso del América de los sesentas, trasladando su prenda mas querida y amada hacia los jardines del edén, partiendo completamente solo al aceptar el compromiso con la muerte.
A los 82 años de edad, Moacyr ya no tuvo como compañero de asiento en el avión que lo trajo a conocer una nueva patria, por lo cual mucho debe haber extrañado a José Alves Zague, que ya no fue jinete solitario en la delantera de los azul cremas, por tener a su lado al que fue uno de sus mejores amigos, y ademas patentizador de toda clase de goles y de triunfos.
Recordando la llegada de las primeras grandes estrellas del equipo del América, después de aquel viaje de ese par de espléndidos directivos que fueron en vida, Don Guillermo Cañedo y su notable escudero Panchito Hernández, los mejores de toda la creación del balompié rentado mexicano.
Solo contemplando en una ocasión a Moacyr y a Zague, firmando el contrato que los unió en cuerpo y alma con el América sin decir agua va, la notable visión de los directivos dieron en el blanco, forjando con la llegada de los amazónicos una delantera impecable, e implacable con los equipos rivales del siempre controvertido equipo capitalino.
Anotando Moacyr su primer gol nada menos que dentro de la portería de los Pumas, en aquel debut de los universitarios en la Primera División, una especie de bautizo de fuego para el también popular equipo dorado y azul, partiendo Dos Santos a una colección de tantos, la mayor parte endosados como goles de bandera.
Colección de títulos de Moacyr, una liga, dos Copas y una identificación plena y segura con Zague, tipo que nunca recurrió a las malas mañas para trascender, siendo uno de los mejores amigos de sus propios compañeros en el América.
Moa se retiro vistiendo la casaca del Pachuca, en donde también adquirió la plena idolatría, siendo solo dos equipos los cuales en donde entrego lo mejor de si mismo en la cancha,
Hoy solo los que tienen setenta años y mas evocan a Moacyr, goleador, hombre bueno y honrado, poseedor de un gran disparo que volvía puré las metas contrarias.
En su partida de esta vida, algo le faltó, el despedirse de su gran amigo Zague con 85 calendarios deshojados, jurando que virtió algo mas que una lagrima aquel ex lobo solitario, al enterarse de la partida sin retorno del que fue su gran amigo, hoy, mañana y siempre.
Alguna vez se verán en el cielo, Los inmortales siguen llegando ante Dios.

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