Manos de mantequilla

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Pumas ha tenido pocos porteros colosales, de esos que detienen el tráfico a la hora de pedir los autógrafos, siendo el principal Jorge Campos, seguido de Olaf Heredia, ambos mundialistas en su época de oro, pero en cambio han abundado los arqueros universitarios con manos untadas de mantequilla, tal y como le ocurrió a Alfredo El Pollo Saldívar el pasado domingo, comiéndose un tanto la mar de raro, un disparo que el propio guardavallas termino por empujar dentro de su portería, ganándose terribles criticas por su desacierto, que prácticamente le abrió las puertas a un colosal cuadro del Morelia, que llevando todo en contra, termino por quitar el invicto, que le duro seis semanas, a los Pumas.
Mas esto no es nada raro, en alguna ocasión aquel portero del equipo de la UNAM, Sergio Bernal, antes de salir a afrontar al equipo del Atlas en la cancha del estadio Jalisco, se le paralizó medio cuerpo, víctima de los nervios que nunca lo dejaron en paz.
El propio Bernal combinaba lo excelso con lo pecaminoso, habiendo salido en excursión hacia el propio purgatorio del futbol mexicano rentado con el equipo de los Corre Caminos. en donde no levanto ámpula, retornando a la Primera División a préstamo con el equipo del Puebla, en donde ni siquiera intervenía en los ínter escuadras.
Encontrándose en su camino a Hugo Sánchez que en su calidad de director técnico de los universitarios, prácticamente lo rescató del infierno, hasta hacerlo vivir jornadas de gloria, como en aquella ocasión que defendiendo la puerta de los Pumas, vencieron dentro de un juego por el trofeo Santiago Bernabéu al propio Real Madrid en su hogar lujoso y legendario.
Otro arquero de nulo recuerdo fue Jorge Marcin, escribiendo en su pobre récord, aquellos goles recibidos por Enrique Borja que nunca le había anotado a su ex equipo, y que en su juego de despedida con el equipo América, se hizo notar grandemente en el marcador.
El mismo Adolfo Ríos, que luego creciera tanto como portero profesional, tuvo sus desvaneos con los Pumas, todavía recordando aquella final, cuando el América los trituro en el juego definitivo para obtener un título de Liga, cuatro goles por uno, comiéndose cuando menos un par de tantos.
También es justo hablar del portero Pikolín Palacios, de nombre Alejandro,, que terminó creciéndose al castigo y a las criticas severas, para inclusive tener mas gloria que reclamos.

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