De todo como en botica

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Haciendo un recuento de lo dejado por los diversos porteros que han defendido con alma, vida, corazón y especie de garras la meta del equipo del Veracruz, como en botica capitalina, ha existido de todo.
Comenzando el estado de pérdidas y ganancias en la portería, con aquel Pedro Elizondo llegado del equipo del Toluca, con pleno aspecto de soldado raso, cabello recortado y mirada entre fiera y furibunda,, fue el portero que recibió aquel gol olímpico por parte del Coco Gómez la mañana en que el equipo América logro su primer título de Liga en el profesionalismo de nuestro balompié.
El mejor debut en la portería la tuvo Jorge Bernal, substituyendo al portero Grosso, que había sido expulsado, siendo su primera acción el detener un penal a Luis Ernesto Pérez, tirador casi siempre certero del equipo de Monterrey.
Para nuestro concepto Jorge y Sebastián Jurado han sido los dos mejores porteros del equipo del Veracruz en tiempos mas o menos modernos.
Meliton Hernández el de la eterna mala pata, portero de cualidades soberbias, le ha seguido como una maldición aquel gol que le anotó Ronaldinho jugado para el Querétaro en una liguilla.
Adolfo Rios vivió dentro del cuadro de los Tiburones Rojos jornadas tanto de éxito como de fracaso, mas fue llamado para cubrir la portería de la Selección Mexicana, en un juego amistoso ante Inglaterra en la cancha de Wembley sucumbiendo dos tantos por cero.
Damián Grosso portero argentino no tuvo el éxito esperado defendiendo el marco jarocho, mientras que el fracaso envolvió a Israel Villaseñor recibiendo en un partido ocho goles del equipo de los Pumas.
Pedro Gallese alternó los partidos infames con los buenos juegos, no dejando huella en la portería de los porteños. Ahora el crack es Sebastián Jurado.