Asperger: Discapacidad ‘invisible’

Jessica Ignot
El Mundo de Orizaba

Pareciera una discapacidad invisible porque quien la padece no usa sillas de ruedas, bastones o gafas; pero esta discapacidad, el Síndrome de Asperger, existe y es incomprendida por la sociedad.
El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista y que afecta la interacción social reciproca, la comunicación verbal y no verbal, una resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del pensamiento así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes.
Las personas con este síndrome son, generalmente, extremadamente buenos en las habilidades de memoria, muchos sobresalen en matemáticas y ciencia. El niño muy levemente afectado resulta a menudo no diagnosticado y puede apenas parecer raro o excéntrico.
El niño o joven con el Síndrome de Asperger encuentran dificultad en hacer amigos, no entienden las pistas sutiles necesarias para esto. Utilizan lenguaje en una manera levemente rara y toman a menudo significados literales de lo que leen u oyen. Son más felices con rutinas y un ambiente estructurado, cuando encuentran dificultad en decidir qué hacer caen en sus actividades preferidas.
Aman la alabanza, ganar y ser primeros, pero el fracaso, la imperfección y la crítica les resulta difícil de sobrellevar, no tienen habilidad para comunicar sus frustraciones y ansiedades.
El Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad (CAED) Cecati 170 atiende actualmente a 6 jovenes con Síndrome de Asperger, y uno más, se atiende a través de la asociación Te Acompaño en Rafael Delgado.
El profesor de educación especial y psicólogo, Eder Rocha Porras, señaló que en el manual de diagnósticos psiquiátricos plantea que el síndrome de Asperger, que antes era catalogado como un trastorno generalizado del desarrollo, donde también se incluye al autismo; ahora se plantea como trastornos del neurodesarrollo y queda nada más el autismo; es decir, llega a desaparecer la clasificación del síndrome de Asperger, pero el hecho de que ya no aparezca como tal este síndrome dentro de la clasificación y se plantee como trastorno del espectro autista, el síndrome de Asperger sigue siendo una condición y tiene características muy parecidas al espectro autista como es el poco contacto visual, sobre todo tiene que ver con la comunicación en lo pragmático, detalles en la interacción social con lo pragmático, dificultad para comprender indicaciones que pudieran ser obvias de entender.
Por ejemplo, usar la expresión: “me voy volando al trabajo”; la persona con Asperger toma literal esta expresión y se empieza a plantear cómo es que se tiene que ir volando a trabajar, lo cual refleja que no tiene la capacidad de lo pragmático en la comunicación, no tienen la capacidad de usar y entender las metáforas.
Una persona con síndrome de Asperger tampoco tiene empatía, por lo cual muchas veces se le considera como una persona fría y sin sentimientos. Y es que por ejemplo, si ves a alguien llorando, simplemente no lo molestan, pero tampoco les preocupa por qué está llorando.
“El síndrome de Asperger es una discapacidad psicosocial, sin embargo, este tipo de discapacidades muchas veces no se ve; y más, cuando la sociedad tiene vendida la idea de que la discapacidad es únicamente usar silla de ruedas, un bastón una muleta. Es muy difícil entender que el síndrome de Asperger es una discapacidad”, comentó.
Ejemplificó el caso de un chico universitario con Asperger, quien entró a cubrir una plaza de prefectura en una escuela de la región; los maestros y el director terminaron solicitando la salida de este joven porque no lograron comprender la discapacidad que implica el síndrome.
Explicó que tanto los maestros como los directores cuestionaron que en su papel de prefecto este joven no levantaba la basura del piso. Incluso argumentaron que era muy frío y poco acomedido para colaborar con otras actividades de la escuela.
Compararon el comportamiento de este joven con el de la antigua prefecta. El joven con Asperger respondió: “mi labor no es estar recogiendo la basura, mi labor es supervisar a los alumnos”.
“Esta parte de lo espontáneo que pudiera haber tenido la otra prefecta al levantar un papel del piso, cosas que en su perfil de puesto no vienen; si se le hubiera explicado al chico, otra situación hubiera sido”, comentó.
“Si esto se le hubiera explicado al chico, él tiene la capacidad de registrarlo en su memoria y actuarlo”.
Reiteró que es muy difícil para una persona con Asperger, darle un significado y usar el sentido metafórico de expresiones como: “el cuerpo y la sangre de Cristo”.
“Los chicos con Asperger siempre requieren un porqué de las cosas. Por ejemplo si se les dice que hoy no se sale al recreo, ellos van a cuestionar el por qué, y se les tiene que dar una explicación, porque en su mente ellos tienen estructurado un horario para salir al recreo, si suena el timbre y ellos no salen, se ponen inquietos porque están rompiendo la rutina; con el simple hecho de que se les explique el por qué no se va a salir ese día al recreo, ellos lo van a entender, y con eso basta”, comentó.
Las personas con Asperger necesitan saber el porqué de las cosas, por qué una persona se ríe, por qué una persona llora, por qué hacen bromas.
Precisamente ellos no entienden las bromas, lo que se les diga lo toman literal porque tienen dificultades con lo pragmático y la interacción social, además son obsesivos.
Por ejemplo, ellos repiten las mismas historias siempre, y se les tiene que decir que con una vez que lo cuenten es suficiente.